
La familia del estudiante asesinado Henry Nowak ha asegurado que cargará con el dolor de su muerte «todos los días» durante el resto de su vida y ha reclamado al Gobierno británico que trate los delitos cometidos con arma blanca como una «emergencia nacional». El joven, de 18 años, fue apuñalado en Southampton en diciembre por Vickrum Digwa, inmigrante indio de 23 años que ha sido condenado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años de prisión.
El caso ha provocado una fuerte conmoción no sólo por el crimen, sino también por la actuación policial posterior al ataque. Digwa afirmó falsamente ante los agentes que había sido víctima de una agresión racista, versión que llevó a la policía a detener y esposar a Nowak mientras el estudiante agonizaba y se desangraba en el suelo. La familia ha calificado ese trato como «inhumano y degradante».
La Policía de Hampshire ha pedido disculpas por lo ocurrido. Las imágenes de las cámaras corporales de los agentes, divulgadas con autorización de la familia, muestran la llegada de los policías al lugar de los hechos y sus primeras conversaciones con Digwa y con otras personas presentes en la zona.
Durante la vista en el Tribunal de la Corona de Southampton, el juez William Mousley KC afirmó que estaba convencido de que Henry Nowak no había pronunciado ningún comentario racista contra el hombre sij que acabó con su vida. Antes de dictar sentencia, el magistrado reprochó a Digwa que sus actos hubieran alimentado tensiones raciales en Southampton y en el conjunto del país, provocando además inquietud entre muchos miembros de la comunidad sij.
El arma utilizada fue una hoja de 21 centímetros que Digwa, según su versión, llevaba como parte de su fe sij. A raíz del caso, la comisionada de Policía y Delincuencia de Hampshire y la Isla de Wight, Donna Jones, ha pedido al primer ministro una revisión urgente de la normativa sobre el porte de armas blancas con fines religiosos o ceremoniales.
Jones reconoció que aquella noche se vivió una situación de enorme tensión, pero admitió que se cometieron errores que deben aclararse. «Mi trabajo no es defender a la policía, sino garantizar que cumpla con su deber», señaló. El Ministerio del Interior británico ha sido consultado para conocer su posición sobre esta petición.
La hermana mayor de Henry, Olivia Nowak, describió ante el tribunal el impacto devastador que la muerte de su hermano ha tenido en toda la familia. Lo definió como su «mejor amigo» y aseguró que ambos mantenían un vínculo «inquebrantable». «Una gran parte de mí murió cuando él murió», afirmó en su declaración.
Olivia recordó a Henry como un joven «maravilloso, divertido, guapo, amable, encantador e inteligente», alguien capaz de iluminar cualquier lugar al que entraba. También explicó que, como hermana mayor de cuatro hermanos, ver a los más pequeños llorar la muerte de Henry ha añadido todavía más sufrimiento a su propio dolor.
La madre del estudiante, Lucy Ross, trasladó en una declaración leída por la Fiscalía que ninguna familia está preparada para recibir la noticia de que un hijo ha muerto. Explicó que las circunstancias del crimen fueron tan trágicas que el sufrimiento supera cualquier cosa que pudiera haber imaginado. También recordó que Henry fue el primer nieto de sus padres en ir a la universidad, un logro que había llenado de orgullo a toda la familia.
Su madrastra, Katie Woodcock, relató que revive una y otra vez los horrores de aquella noche y que lo ocurrido le impide dormir. Describió el momento en que el padre de Henry, Mark Nowak, quedó completamente derrumbado tras conocer la noticia, incapaz de mantenerse en pie y roto por el llanto.
Woodcock también contó cómo uno de sus hijos, de sólo 10 años, se enteró de lo ocurrido de la peor manera posible, al escuchar conversaciones en casa. Lo encontró acurrucado en la parte alta de una escalera, solo y asustado. Días antes del crimen, la familia había compartido con Henry una función de pantomima y después se despidió de él antes de que regresara a la Universidad de Southampton, «a la ciudad que no era segura para él».
La madrastra recordó además el momento en que acudió a vaciar la habitación universitaria de Henry y encontró su calendario de adviento con apenas las tres primeras ventanas abiertas. «Eso me destrozó», confesó.
Tras la sentencia, Mark Nowak agradeció al equipo de homicidios que hubiera logrado justicia para su hijo, pese a las «actuaciones escandalosas» de la policía durante la noche del crimen. También expresó su reconocimiento a los agentes de enlace familiar y al equipo jurídico que acompañó a la familia durante el proceso.
La familia sostiene ahora que la muerte de Henry debe servir para impulsar una respuesta más contundente contra los ataques con cuchillo. Sus allegados insisten en que el estudiante era un joven lleno de vida, con futuro y muy querido, y que su asesinato ha dejado un vacío imposible de reparar.