La Justicia alemana ha asestado un golpe a los servicios de Inteligencia del país al prohibir, de momento, que Alternativa para Alemania (AfD) sea clasificada públicamente como organización «extremista».
El Tribunal Administrativo de Colonia ha estimado el procedimiento de urgencia presentado por la formación y ha ordenado a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) que se abstenga de anunciar o mantener esa calificación hasta que exista una sentencia definitiva sobre el fondo del asunto.
La decisión llega después de que la BfV incluyera recientemente a la rama de AfD en Baja Sajonia en su lista de organizaciones extremistas, en el marco de una estrategia más amplia iniciada en 2024 para etiquetar al partido como «de extrema derecha».
En su resolución, el tribunal reconoce que pueden existir indicios de actividades individuales «dirigidas contra el orden democrático liberal», pero subraya que ello no basta para concluir que el partido, en su conjunto, mantenga una orientación fundamentalmente inconstitucional. En otras palabras, la Justicia considera que la calificación global pretendida por la Inteligencia no está suficientemente fundamentada en este momento.
El fallo obliga a la BfV a esperar a la resolución definitiva antes de volver a emplear públicamente la etiqueta de «extremista», una denominación con profundas consecuencias políticas y mediáticas en Alemania, donde puede justificar una mayor vigilancia, interceptaciones y presión institucional.
La decisión judicial no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior Administrativo de Renania del Norte-Westfalia. No obstante, supone un importante respaldo provisional para AfD, que lleva años denunciando lo que considera un uso político de los servicios de Inteligencia para desacreditar a la principal fuerza de oposición.
AfD, fundado en 2013, se ha consolidado como una de las principales fuerzas políticas del país, especialmente en el este de Alemania. Sus dirigentes sostienen que la clasificación como «extremista» forma parte de un intento del establishment político de aislar y estigmatizar a un partido que cuestiona la política migratoria, energética y europea del Gobierno federal.