«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«Me estranguló durante minutos, fue muy fuerte»

La Justicia holandesa rebaja a mínimos la condena a un inmigrante somalí que intentó matar a una mujer estrangulándola

Policía de Países Bajos. Europa Press.

La Justicia de Países Bajos ha vuelto a provocar indignación social y política tras descartar la condena por intento de asesinato contra un inmigrante somalí que estranguló durante varios minutos, golpeó y amenazó de muerte a una mujer en Ámsterdam. La víctima, incapaz de contener la desesperación, abandonó la sala llorando y gritando al juez al escuchar el veredicto.

El tribunal de Ámsterdam condenó a Mohammed H. a tres años y medio de prisión y tratamiento psiquiátrico obligatorio por intento de agresión sexual, pero rechazó calificar los hechos como intento de homicidio o asesinato, pese a que la Fiscalía había solicitado cinco años de cárcel al considerar acreditada la voluntad de matar.

Mientras se leía la sentencia, la víctima interrumpió al magistrado y salió de la sala entre lágrimas. «¡No puedo más! ¡Lo que está diciendo no es verdad! Me estranguló durante mucho tiempo y muy fuerte!», gritó. El juez respondió que el tribunal «coincidía» en que hubo estrangulamiento, una afirmación que la mujer rechazó con rabia: «No oigo que coincidan».

Los hechos ocurrieron la madrugada del 10 de mayo de 2024, cuando la mujer regresaba sola a casa tras salir de un café. Según la investigación, el agresor la siguió, la agarró del cuello y la arrastró hasta el parque Westerpark, donde la golpeó, la estranguló durante alrededor de cuatro minutos e intentó violarla, mientras le decía repetidamente: «Esta noche vas a morir. Es tu última noche».

Dos vecinos escucharon los gritos y uno de ellos llamó de inmediato a la Policía, declarando después que sonaba como si la mujer estuviera luchando por su vida. Tras la llamada, el silencio se prolongó durante varios minutos, un dato clave que la Fiscalía consideró compatible con una pérdida de consciencia o riesgo vital extremo.

Para el Ministerio Público, la combinación de estrangulamiento sostenido, violencia extrema y amenazas de muerte reiteradas demostraba una intención clara de matar. «Sólo gracias a la resistencia extraordinaria de la víctima, la adrenalina y la rápida intervención policial sigue con vida», sostuvo la acusación.

Pese a ello, los jueces concluyeron que no podía acreditarse que el agresor intentara matar deliberadamente a la víctima, argumentando que las amenazas podían formar parte de una estrategia de intimidación para forzar la agresión sexual y que no estaba probado que existiera una probabilidad significativa de muerte.

El abogado de la víctima calificó la decisión de demoledora. «Para ella es esencial que se reconozca que fue estrangulada y que se le dijo que iba a morir. Sentir el cuello apretado durante minutos y que luego se diga que no se puede probar un intento de homicidio es profundamente frustrante», explicó, subrayando que su clienta no se siente reconocida como víctima por la sentencia.

La sentencia ha desatado una ola de reacciones. La comentarista Eva Vlaardingerbroek denunció que «esto ocurre una y otra vez en toda Europa» y acusó a los sistemas judiciales de proteger a los agresores en lugar de a las mujeres europeas. El líder del Partido por la Libertad y aliado de VOX, Geert Wilders, fue aún más contundente: «Este país está enfermo. Gravemente enfermo».

Según el diario Het Parool, Mohammed H. llegó a Países Bajos desde Somalia con nueve años y contaba con un amplio historial delictivo, con condenas previas por robos y delitos violentos. No tenía domicilio fijo, era consumidor habitual de drogas y había sido diagnosticado con trastorno de personalidad con rasgos antisociales.

Tanto la Fiscalía como el acusado disponen de dos semanas para recurrir la sentencia. La víctima, sin embargo, no tiene derecho a apelar, al no ser parte procesal en el procedimiento penal.

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