«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La acusación sostuvo que sus gritos y provocaciones animaron a la multitud

La ley contra la blasfemia llega a Reino Unido: condenan a prisión por «desorden violento» a un hombre que gritó «¿Quién carajos es Alá?»

Joven condenado. Redes sociales

Un hombre británico ha sido condenado a 30 meses de prisión por participar activamente en unos disturbios en Stoke-on-Trent, donde profirió presuntos «insultos islamófobos» y se enfrentó a la policía. El condenado, identificado como Nathan Poole, de 32 años y vecino de Knutton, llegó a gritar en plena protesta frases como «¿quién demonios es Alá?», lo que el juez calificó de muestra evidente de hostilidad hacia el Islam.

Los incidentes ocurrieron el 3 de agosto de 2024 en Hanley, en pleno centro de la ciudad, cuando alrededor de 300 personas se vieron implicadas en un motín que obligó a desplegar a la policía antidisturbios. Según la fiscalía, Poole se desplazó por diferentes puntos del área de conflicto —Cannon Place, Lichfield Street, Potteries Way y Town Road—, situándose en ocasiones en primera línea contra los cordones policiales que intentaban separar a manifestantes y contramanifestantes.

La fiscal Clare Harris expuso en el juicio que el acusado fue visto grabando vídeos con su móvil, increpando a agentes y coreando insultos junto a otros participantes. En Town Road, concretamente, se colocó frente al dispositivo policial mientras otros lanzaban ladrillos y objetos contundentes. Aunque no hay pruebas de que arrojara proyectiles ni de que dañara propiedades, la acusación sostuvo que sus gritos y provocaciones animaron a la multitud y contribuyeron a intensificar la violencia.

Durante el proceso, Poole alegó que había acudido a la protesta por curiosidad tras enterarse en una barbería y que pensaba que sería una concentración pacífica. Finalmente, aceptó un cargo de desorden público violento y reconoció que sus acciones agravaron la situación. Su abogado defensor, Martin Bloor, insistió en que su cliente no atacó físicamente a la policía ni causó destrozos, pero admitió que sus palabras lo convirtieron en un protagonista activo de los disturbios.

El juez Richard McConaghy, al dictar sentencia, describió el escenario como «una amenaza grave para la seguridad ciudadana» con heridos entre agentes y viandantes. Señaló que Poole «se abrió camino hasta la primera línea, increpando y desafiando a la policía mientras otros lanzaban objetos por encima de sus cabezas». Y subrayó: «Tus gritos sobre Alá en las inmediaciones de una mezquita dejan claro que tu conducta estuvo marcada por la hostilidad hacia el Islam».

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