
La líder de Los Ecologistas en Francia, Marine Tondelier, ha vuelto a pedir el cierre temporal de X, la red social propiedad de Elon Musk, tras el apoyo público del empresario a Marine Le Pen.
Tondelier, secretaria general de Los Ecologistas y candidata declarada a las elecciones presidenciales de 2027, aseguró que suspender X durante un mes sería beneficioso para el debate público francés. «Si X se detuviera durante un mes, haría mucho bien al debate público francés», afirmó, según recoge Libération.
La dirigente ecologista sostiene que la plataforma no puede analizarse únicamente desde la óptica de la libertad de expresión o de empresa, porque pertenece a un empresario radicado en Estados Unidos al que acusa de intentar influir en la política europea.
Tondelier cargó directamente contra Musk y lo acusó de tener una ideología «supremacista». «Esta herramienta pertenece a alguien establecido en Estados Unidos, con una ideología supremacista, que claramente quiere empujar a Europa a una sumisión total a Estados Unidos», afirmó. La dirigente verde también acusó al propietario de X de querer que Le Pen sea elegida presidenta de Francia.
A su juicio, la intervención de Musk demostraría lo que calificó como la «hipocresía» del patriotismo de Agrupación Nacional. La polémica estalló después de que Musk respaldara públicamente a Le Pen el mes pasado.
En respuesta a una cuenta estadounidense que comentaba la fortaleza de Le Pen en los sondeos y la posibilidad de deportaciones masivas bajo un Gobierno de Agrupación Nacional, Musk escribió: «Es la última esperanza de Francia».
Tondelier también denunció que el algoritmo de X estaría manipulado. «El algoritmo de esta red social está trucado», aseguró. Según la líder ecologista, las herramientas destinadas a señalar la veracidad de las publicaciones se habrían convertido en una nueva fuente de desinformación. También se quejó de que las afirmaciones ecologistas que publica en la plataforma son cuestionadas de forma habitual.
Además, afirmó que las mujeres dedicadas a la política sufren acoso persistente en redes sociales. No es la primera vez que la dirigente verde pide prohibir X.
En enero del año pasado ya afirmó que la red debía ser prohibida en Europa porque, a su juicio, podía desestabilizar futuras elecciones. También la describió como una «fuente de sufrimiento» para ella como política y como mujer.
La petición de Tondelier vuelve a mostrar el reflejo autoritario de una parte de la izquierda europea cuando pierde el control del debate público. Durante años, las grandes plataformas digitales fueron presentadas por el progresismo como espacios legítimos de movilización política.
Pero cuando una red social deja de funcionar como cámara de eco de la izquierda cultural, aparecen las llamadas al cierre, la regulación extrema o la censura.
La ofensiva contra X contrasta con la debilidad electoral de Tondelier. Los sondeos recientes de IFOP sitúan su apoyo en torno al 4%. Otros estudios la colocan entre el 3% y el 5%.
Marine Le Pen, por el contrario, ronda el 35% y aparece bien posicionada para pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La distancia entre ambas es de más de 30 puntos.
Ese contexto explica la intensidad de la reacción de la izquierda ecologista: Le Pen avanza en las encuestas, Musk la respalda públicamente y una parte del establishment progresista responde pidiendo cerrar la plataforma donde se expresa ese apoyo.