La Policía Nacional de Países Bajos dejará de organizar iftares y cualquier otra celebración de carácter religioso para ciudadanos ajenos al cuerpo a partir del próximo 1 de enero de 2027, en aplicación de unas nuevas normas destinadas a reforzar su neutralidad institucional.
La decisión ha sido anunciada por la jefa de la Policía neerlandesa, Janny Knol, después de varios años de debate político y social sobre la participación de los agentes en actos vinculados a distintas confesiones religiosas.
El cambio afecta a todas las religiones. La Policía dejará de organizar directamente actividades relacionadas con Ramadán, Navidad, Pascua, Janucá, Diwali, Purim o Holi, entre otras celebraciones. «Si nosotros mismos organizamos reuniones de carácter religioso, las creencias pueden ser interpretadas como nuestras, y eso no encaja con nuestra posición neutral», ha explicado Knol al justificar la decisión.
La medida tendrá especial repercusión en los iftares, las comidas con las que los musulmanes rompen el ayuno diario durante el mes de Ramadán. Distintas unidades policiales neerlandesas han organizado durante años este tipo de encuentros como parte de sus políticas de relación con las comunidades locales.
La Policía de Ámsterdam, por ejemplo, lleva más de dos décadas participando y organizando actos vinculados al Ramadán. Este mismo año celebró un iftar en la Beurs van Berlage en el que participaron cientos de policías y vecinos y en el que intervinieron responsables policiales y la alcaldesa de la ciudad, Femke Halsema.
La nueva normativa pondrá fin a esta práctica cuando sea la propia institución policial la encargada de organizarla. Los agentes sí podrán seguir acudiendo a celebraciones religiosas organizadas por asociaciones, comunidades o entidades externas, siempre que exista una justificación vinculada a sus funciones policiales.
La dirección del cuerpo considera que mantener ese contacto resulta útil para reforzar la confianza de los ciudadanos, prevenir conflictos y favorecer la desescalada en determinados entornos. «El contacto con los residentes, las comunidades y los socios sociales es indispensable para nosotros como Policía», ha señalado Knol.
La nueva regulación establece además una línea clara entre la presencia institucional y la participación religiosa. Cuando los policías asistan en representación del cuerpo a una celebración organizada por terceros, no podrán participar directamente en actividades o rituales religiosos, independientemente de que acudan uniformados o vestidos de civil.
Sí seguirán permitiéndose las celebraciones internas destinadas exclusivamente a trabajadores de la Policía. La decisión responde a un debate más amplio en Países Bajos sobre hasta dónde debe llegar la neutralidad religiosa de las instituciones públicas.
En los últimos años, la organización de iftares por parte de distintas unidades policiales había provocado críticas políticas. En julio, una amplia mayoría del Parlamento respaldó una moción que reclamaba que la Policía no destinara personal, dinero ni instalaciones a la organización de este tipo de actos y reforzara su neutralidad institucional.