España, Alemania e Italia concentran casi dos tercios de las concesiones
La Unión Europea dispara la concesión de nacionalidades con sirios, marroquíes y albaneses a la cabeza
La Unión Europea dispara la concesión de nacionalidades con sirios, marroquíes y albaneses a la cabeza
Inmigrantes ilegales. LA GACETA
Por LGI
31 de marzo de 2026

Cerca de 1,2 millones de personas adquirieron en 2024 la nacionalidad de un país de la Unión Europea (UE) en el que residían, un 11,6% más que el año anterior, según los datos publicados por Eurostat. La cifra confirma una tendencia sostenida al alza en la última década y reabre el debate político sobre el modelo migratorio y de acceso a la ciudadanía en el bloque comunitario.

Desde 2014, cuando se concedieron 762.100 nacionalidades, el incremento alcanza ya el 54,5%. El fenómeno no sólo crece, también se concentra en determinados países. Alemania lidera con 288.700 concesiones, el 24,5% del total. España ocupa el segundo lugar con 252.500 (21,4%), seguida de Italia con 217.400 (18,5%). Entre los tres países suman casi dos tercios de todas las nacionalizaciones en la UE.

El perfil de los nuevos ciudadanos refleja el peso de la inmigración extracomunitaria. El 88% de las personas que obtuvieron la nacionalidad procedían de fuera de la UE, frente a un 10,6% de ciudadanos comunitarios que cambiaron de nacionalidad. Este dato confirma que el acceso a la ciudadanía se ha convertido en una pieza central de la política migratoria europea.

Por origen, los nacionales de Siria encabezan de nuevo la lista con 110.100 personas que adquirieron la ciudadanía europea. Les siguen Marruecos, con 97.100, y Albania, con 48.000. Las cifras están directamente vinculadas a los flujos migratorios de los últimos años y a las políticas de acogida aplicadas por distintos Estados.

Otro indicador relevante es la tasa de naturalización, que mide la relación entre nacionalizaciones y población extranjera residente. Suecia lidera este ranking con 7,5 concesiones por cada 100 residentes no nacionales. Italia alcanza 4,1, mientras que España y Países Bajos se sitúan en 3,9.

En el extremo opuesto aparecen países como Lituania, con apenas 0,1, y Bulgaria y Estonia, con 0,3. Estas diferencias reflejan la disparidad de criterios y exigencias entre los Estados miembros en materia de acceso a la ciudadanía.

El aumento de nacionalizaciones coincide con un contexto político cada vez más tenso en torno a la inmigración. La concesión de la ciudadanía no es sólo un trámite administrativo, sino un elemento con implicaciones directas en el censo electoral, el acceso a derechos sociales y la configuración demográfica de los países.

En paralelo, algunos gobiernos empiezan a plantear medidas en sentido contrario. En Alemania, el canciller Friedrich Merz ha defendido la repatriación de una parte significativa de los ciudadanos sirios residentes en el país. Tras reunirse con el presidente sirio Ahmed al Sharaa, solicitó que se readmita «de manera prioritaria» a quienes no tienen permiso de residencia o han cometido delitos.

Merz ha fijado como objetivo devolver en los próximos tres años hasta el 80% de los más de 900.000 sirios presentes en Alemania, con especial foco en aquellos que suponen un problema para el orden público. La coexistencia de políticas de concesión masiva de nacionalidad y planes de repatriación evidencia la falta de una estrategia común en la Unión Europea y anticipa un debate que seguirá marcando la agenda política en los próximos años.

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