Las redes de tráfico de inmigrantes están cambiando su estrategia ante el descenso de las pequeñas embarcaciones que cruzan el Canal de la Mancha hacia el Reino Unidorecurriendo a barcos de mayor capacidad, según una investigación de la BBC.
La investigación señala que la mayor presión policial en la costa francesa está dificultando los cruces y ha reducido la disponibilidad de embarcaciones pequeñas, lo que ha obligado a grupos criminales que anteriormente competían entre sí a colaborar para concentrar a más inmigrantes en menos barcos.
La nueva estrategia incluye el uso de las denominadas «megaembarcaciones neumáticas», con las que los traficantes pretenden transportar a un mayor número de personas en cada travesía. Una de estas embarcaciones, de unos 15 metros de eslora, llegó recientemente a transportar a 230 ilegales.
Esta situación también ha provocado un incremento del precio de los cruces. Las redes llegan a cobrar hasta 2.000 euros por inmigrante, frente a los aproximadamente 1.300 euros de hace un año. Los pagos se realizan actualmente en efectivo en algunos casos.
La investigación documenta además un cambio en la forma de organizar las salidas. En la localidad francesa de Gravelines, un grupo de inmigrantes fue trasladado hasta una pequeña embarcación que había partido desde una zona más alejada de la costa para evitar la vigilancia. La embarcación realizó cinco recogidas diferentes durante unas tres horas antes de emprender finalmente la travesía con 82 ilegales a bordo. Los inmigrantes accedieron al agua por grupos y esperaron a ser recogidos por el barco, mientras agentes policiales permanecían en la orilla.
Los traficantes organizan ahora embarques más complejos ante el aumento de vigilancia policial.
Según organizaciones humanitarias citadas por la BBC, las redes han empezado también a utilizar horarios diurnos para facilitar la coordinación con las embarcaciones que actúan como «taxis-patera». Asimismo, algunos inmigrantes permanecen más cerca de la costa, en bosques o dunas, para reducir los desplazamientos y aumentar sus posibilidades de embarcar.
Las condiciones meteorológicas siguen siendo determinantes para intentar realizar la travesía. Los trabajadores humanitarios consultados señalan que los traficantes buscan jornadas con poco viento y oleaje reducido, debido a la limitada estabilidad de estas embarcaciones.
La situación ha generado además nuevos episodios de tensión en los asentamientos de inmigrantes del norte de Francia. En Loon-Plage, cerca de Dunkerque, varios ilegales aseguraron haber intentado cruzar el Canal en repetidas ocasiones durante meses sin conseguirlo.
El Reino Unido y Francia han anunciado nuevas medidas para reforzar la presencia policial en la costa francesa y mejorar la coordinación bilateral. Las autoridades británicas destacan que los cruces se encuentran en sus niveles más bajos de los últimos seis años.
Sin embargo, la BBC advierte de que miles de inmigrantes continúan intentando llegar al Reino Unido mediante pequeñas embarcaciones y que la presión policial está llevando a las redes de tráfico a modificar sus métodos.
El cambio hacia embarcaciones de mayor tamaño incrementa, al mismo tiempo, el riesgo de que un accidente pueda afectar a un número elevado de personas.