Los manifestantes franceses que se han reunido este viernes con el presidente del país, Emmanuel Macron, han apostado por continuar las movilizaciones previstas para este próximo sábado a pesar de las promesas que han recibido del mandatario para reformar el sistema de educación secundaria.
La «reforma» prometida por Macron es insuficiente para los estudiantes de secundaria, que exigen la abolición por completo del sistema «Parcoursoup», un procedimiento de acceso a la educación superior enormemente complejo que además ha saturado al profesorado.
El presidente de la asociación Renouveau Lycéen, Nathanael Combary, considera que «la movilización constante» es «la única manera de lograr un progreso concreto»; una opinión con la que coincide el responsable de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, Ryad Rani, quien ha lamentado que Macron se ha quedado a medias con su contrapropuesta.
«Nosotros hablamos de la derogación del Parcoursup, y él responde con una reforma total. Grandes promesas, palabras vacías», ha lamentado Rani en declaraciones posteriores a los medios franceses, en la víspera de la nueva ola de marchas y protestas convocadas no solo por los estudiantes, sino por el gran movimiento popular de los ‘chalecos amarillos’ en contra del coste de la vida.
El país está en máxima alerta de cara a mañana, en particular después de que el Gobierno francés prometiera que no se van a repetir los enormes disturbios del pasado fin de semana. Macron ha llamado a «prohibir las manifestaciones organizadas por individuos ‘ilegítimos'», un término que dicen no entender los partidos de izquierda porque no hay nada en la ley que contemple esta definición.