
Una amplia mayoría de los ciudadanos franceses reclama la expulsión de los extranjeros que cometan delitos, acumulen condenas o permanezcan desempleados durante largos periodos, según una encuesta elaborada por el instituto CSA. El estudio revela que el 83% de los franceses está a favor de expulsar del país a determinadas categorías de extranjeros, concretamente delincuentes, criminales y parados de larga duración.
El resultado refleja un consenso social que atraviesa las divisiones de edad, sexo, clase social e identificación política, y confirma el endurecimiento de la opinión pública francesa ante la inmigración y la inseguridad.
El respaldo resulta especialmente elevado entre los más jóvenes, con un 90% favorable a la medida. Las diferencias por sexo son mínimas: el 82% de los hombres y el 84% de las mujeres defienden que Francia pueda expulsar a los extranjeros comprendidos en esas categorías.
La medida también recibe un apoyo del 84% entre las clases populares, del 87% entre la población inactiva y del 78% entre los profesionales y grupos de mayor nivel socioeconómico. Los datos desmontan así el argumento según el cual las políticas migratorias más firmes responden exclusivamente a una parte envejecida o ideológicamente conservadora de la población.
El consenso alcanza incluso a los electores de izquierda. El 69% de quienes se identifican con este bloque político se muestra favorable a las expulsiones. Entre los votantes de La Francia Insumisa, el apoyo llega al 66%. La cifra asciende al 68% entre los ecologistas y al 75% entre los simpatizantes del Partido Socialista.
En la derecha, la adhesión es prácticamente total. El 96% de los electores de Los Republicanos y el 93% de quienes apoyan al Reagrupamiento Nacional respaldan la propuesta.
La encuesta muestra, por tanto, una distancia creciente entre buena parte de la sociedad francesa y unas instituciones que durante años han presentado la expulsión de extranjeros problemáticos como una demanda radical o minoritaria.