
El soberanismo avanza imparable en Alemania y, como explicamos hace poco más de una semana el «cordón sanitario» aplicado contra Alternativa para Alemania (AfD) por todo el espectro político está produciendo el efecto contrario al pretendido.
Esto está llevando a Merz a vacilar sobre la necesidad de mantener un !cordón sanitario» que amenaza con destruir a su partido en el poder, la CDU. Las últimas encuestas de intención de voto en dos estados, Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental han tenido que meterle el miedo en el cuerpo. En el primero, AfD se alzaría con la primera posición de largo, con el 40% del voto frente a un 26% de la CDU; en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, AfD vuelve a ponerse en cabeza con un 38%, seguido en este caso por los socialistas, con un 19% y los democristianos a una considerable distancia, 13%. Las elecciones en esos dos estados están previstas para el próximo año y, de mantenerse la tendencia, AfD arrasaría de modo definitivo.
La semana pasada la cúpula de los democristianos se reunió en Berlín-Grunewald para debatir la estrategia que les permita escapar de un colapso a plazo fijo, y los representantes del partido en la antigua República Democrática Alemana, la del este, plantearon la conveniencia de acabar con el dichoso «cordón sanitario» antes de que acabe de destruirles.
La reacción inmediata de Merz fue redoblar la apuesta: planteó la existencia del «cordón sanitario! casi como un pilar inamovible del partido y cargó contra la crítica interna. Pero esto, sostienen algunos analistas políticos, podría ser sólo una añagaza para ir desmantelando la estrategia.
El dilema de Merz no puede ser más angustioso: si sigue adelante con el «cordón sanitario», su partido parece abocado a la insignificancia, AfD seguirá creciendo y, aún peor, también lo hará la izquierda. Pero si da el menor indicio de querer suavizar el acoso a los soberanistas, sus aliados de coalición socialistas le dejarán caer inmediatamente. Esta situación imposible le está llevando a intentar un acto de equilibrismo por el que mantendrá la retórica violentamente antiAfD mientras amaga una discreta apertura hacia ellos. El resultado previsible es que la coalición de Gobierno en Alemania salte por los aires. Pero eso es algo que muchos en el país pronosticaron desde el primer momento. No es una coalición que pueda durar sin un desgaste peligroso de la CDU.