El distrito del Castillo de Buda en Budapest ha sido escenario de una importante y masiva manifestación convocada por Fidesz, principal partido de la oposición en Hungría, para mostrar su apoyo al presidente de la República, Tamás Sulyok, y rechazar la reforma constitucional autoritaria impulsada por el actual Gobierno. Miles de personas se concentraron en las inmediaciones del Palacio Sándor, residencia oficial del jefe del Estado, en una protesta que transcurrió sin incidentes y concluyó con la interpretación del himno nacional.
Los asistentes denunciaron la intención del Ejecutivo de destituir a Sulyok mediante una modificación de la Ley Fundamental, una iniciativa que los organizadores consideran contraria al orden constitucional. Además, expresaron su rechazo a otras reformas planteadas por el Gobierno, entre ellas la limitación a doce años del mandato de los primeros ministros y de los diputados, así como la fijación de un límite de edad de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional.
La concentración estuvo marcada por un ambiente de fuerte apoyo a Fidesz. Decenas de banderas nacionales y pancartas cubrieron la plaza situada frente al Palacio Sándor, mientras los manifestantes coreaban consignas contra el primer ministro Péter Magyar. Entre los cánticos más repetidos se escucharon «¡Traidor a la patria!», «¡No lo permitiremos!», «¡Democracia!» y el tradicional «¡Ria, Ria, Hungária!», habitual en los acontecimientos deportivos del país. También hubo continuas ovaciones cada vez que se mencionaba al expresidente Viktor Orbán.
En el escenario intervinieron diversas personalidades vinculadas al ámbito conservador. El diputado Gábor Szűcs fue el encargado de conducir el acto, mientras que la activista Elizabeth Tóth centró su discurso en la política migratoria y afirmó disponer de información sobre supuestos acuerdos con Bruselas relacionados con la llegada de inmigrantes a Hungría, asegurando que hará públicos esos datos próximamente. Por su parte, Bertalan Havasi, portavoz de Viktor Orbán, pidió a los simpatizantes de Fidesz mantenerse unidos y reclamó al presidente Tamás Sulyok que no cediera ante las presiones políticas.
También tomó la palabra el sacerdote católico Zoltán Osztie, quien criticó duramente al Gobierno por, según afirmó, fomentar un clima de intimidación y hostilidad contra quienes discrepan de sus políticas. A continuación intervino el expresidente de la República János Áder, que analizó las reformas constitucionales promovidas por el Ejecutivo y sostuvo que vulneran principios básicos de la legalidad y del sistema constitucional húngaro.
Uno de los momentos más comentados de la jornada se produjo cuando desde el escenario se informó de que Péter Magyar había restado importancia a la convocatoria en redes sociales al asegurar que únicamente habían acudido unas 150 personas. La afirmación fue recibida con burlas por los asistentes, que insistían en que la participación ascendía a varios miles de manifestantes.
Tras la finalización del acto, los participantes abandonaron la zona de forma pacífica. Horas más tarde, Viktor Orbán agradeció públicamente el respaldo recibido por sus seguidores y publicó un breve mensaje en sus redes sociales en el que, acompañado de un guiño, escribió: «¡Hasta pronto!».