«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Según los datos de las estadísticas policiales de criminalidad de 2025

Mujeres extranjeras de varios países superan a los hombres alemanes en tasas de sospechosos de delitos

Imagen de la policía de Alemania. Europa Press.

Las últimas cifras de la Oficina Federal de Policía Criminal de Alemania (BKA) revelan que sospechosos de varias nacionalidades extranjeras están significativamente sobrerrepresentados en las estadísticas de criminalidad del país. El dato más llamativo es que mujeres procedentes de distintos países registran tasas de sospechosos superiores a las de los hombres alemanes.

Según los datos de las estadísticas policiales de criminalidad de 2025, publicados el mes pasado y recogidos por Nius, la comparación se realiza a través de la llamada tasa de carga de sospechosos, que mide el número de sospechosos residentes por cada 100.000 personas dentro del mismo grupo poblacional, excluyendo a los menores de ocho años. Este indicador permite comparar nacionalidades y sexos ajustando las cifras al tamaño de cada población.

Las cifras fueron solicitadas por el diputado de Alternativa para Alemania (AfD), Martin Hess, quien pidió al Gobierno federal comparar los datos de sospechosos alemanes con los de las diez principales nacionalidades no alemanas presentes en las estadísticas policiales.

El resultado vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la inmigración masiva en la seguridad pública alemana. Mujeres de Serbia, Bulgaria, Rumanía, Irak, Afganistán, Siria y Ucrania presentan una tasa de sospechosos por todos los delitos superior a la de los hombres alemanes. Las serbias registran 4.361 sospechosas por cada 100.000 habitantes, las búlgaras 4.322, las rumanas 4.095, las iraquíes 3.833, las afganas 3.671, las sirias 3.333 y las ucranianas 2.963. En comparación, los hombres alemanes registran una tasa de 2.688.

El patrón también aparece en los delitos violentos. Los hombres alemanes registraron una tasa de 265 sospechosos por cada 100.000 habitantes en esta categoría, que incluye homicidio, delitos sexuales, agresiones y robos. Sin embargo, las mujeres iraquíes alcanzaron una tasa de 409, seguidas de las búlgaras, con 348; las serbias, con 344; las sirias, con 335; y las afganas, con 319.

La comparación desmonta una de las explicaciones habituales del aumento de la criminalidad asociada a la inmigración: que el problema se reduce únicamente a la llegada masiva de varones adultos jóvenes procedentes de países de alto riesgo. Los datos apuntan a un fenómeno más amplio, ligado a la composición y magnitud de determinados flujos migratorios.

Las estadísticas generales de criminalidad de 2025 ya habían mostrado una fuerte sobrerrepresentación de extranjeros en delitos graves, pese a que los no alemanes representan alrededor del 15% de la población. Los extranjeros figuran como sospechosos en el 41% de los delitos violentos y en el 38% de los asesinatos. También aparecen como responsables del 36% de los delitos sexuales, porcentaje que sube al 39,1% cuando se limita la categoría a violación y agresión sexual.

El informe también refleja la evolución preocupante de la violencia en Alemania. Las violaciones han aumentado con fuerza desde 2018 y los delitos con arma blanca siguen siendo uno de los principales problemas de seguridad. El país registra unos 29.000 delitos con cuchillo al año, alrededor de 80 al día. En los casos de asesinato y homicidio, se utiliza un cuchillo en cerca de cuatro de cada diez delitos.

La publicación de estos datos provocó la reacción de organizaciones migrantes, que acusaron al Gobierno de alimentar un clima hostil hacia los extranjeros. Mehtap Çağlar, presidenta federal de la Asociación Turca en Alemania, sostuvo que las estadísticas policiales pueden distorsionarse por una mayor vigilancia en determinadas zonas o por una mayor tendencia a denunciar delitos cometidos por desconocidos.

Sin embargo, los propios informes del BKA han identificado de forma reiterada a redes criminales extranjeras o vinculadas a la inmigración como un reto de seguridad relevante, especialmente en delitos como narcotráfico, extorsión y armas. En el caso de los grupos liderados por ciudadanos turcos, los delitos violentos aumentaron un 47,6% en 2024 respecto al año anterior.

El alcance real de la criminalidad dentro de la población de origen turco resulta además difícil de medir mediante estadísticas de nacionalidad, ya que millones de personas con ese origen poseen ciudadanía alemana, incluidos numerosos dobles nacionales. Por tanto, aparecen registrados como sospechosos alemanes en los datos oficiales.

Mientras tanto, Berlín sigue teniendo dificultades para expulsar a delincuentes extranjeros procedentes de países de alto riesgo. En el caso de Siria, Welt am Sonntag informó esta semana de que Alemania no ha deportado a ningún criminal sirio ni amenaza para la seguridad desde el 21 de enero, pese a que más de 11.000 sirios están obligados legalmente a abandonar el país.

La causa principal sería la falta de documentos de viaje sustitutorios. Sin identificación válida, las deportaciones no pueden ejecutarse en la práctica. El Gobierno alemán había prometido reactivar los retornos a Siria comenzando por criminales y personas consideradas peligrosas, pero después de cuatro expulsiones realizadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el proceso quedó paralizado.

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