
La Justicia francesa mantiene bajo investigación a ocho jóvenes vinculados a la extrema izquierda por su presunta participación en entrenamientos con artefactos incendiarios en túneles ferroviarios abandonados de París con vistas a una acción violenta en Italia contra el proyecto ferroviario de alta velocidad Lyon-Turín.
Los sospechosos —seis hombres y dos mujeres, de entre 19 y 28 años— fueron detenidos simultáneamente el pasado 23 de julio, un día antes de que viajaran previsiblemente a Italia para participar en las movilizaciones convocadas contra la infraestructura.
La investigación había sido abierta el 22 de julio tras una alerta de la Prefectura de Policía de París, que advirtió de que un grupo procedente de ambientes de extrema izquierda podría estar preparando una acción violenta durante las protestas previstas entre el 24 y el 26 de julio.
Los ocho fueron formalmente investigados cuatro días después por delitos que incluyen asociación criminal, posesión y transporte organizado de materiales incendiarios o explosivos y negativa a facilitar los códigos de acceso a sus teléfonos móviles.
Los investigadores se centraron en varios túneles de la Petite Ceinture, la antigua línea ferroviaria circular de París actualmente fuera de servicio, que habría sido utilizada por el grupo como lugar de reunión y entrenamiento.
En esos espacios, los agentes localizaron bridas, botellas de plástico vacías —algunas dañadas y otras con tejidos introducidos en su interior— y distintos elementos susceptibles de ser utilizados para fabricar artefactos incendiarios.
Durante el registro del domicilio de uno de los investigados, la Policía encontró además 21 morteros pirotécnicos. Las autoridades también detectaron el uso de teléfonos específicamente destinados a las actividades del grupo, una práctica habitual en entornos que pretenden dificultar la vigilancia policial.
Según Le Journal du Dimanche, los investigadores consideran que los detenidos estarían próximos a Que la fac (QLF), un colectivo estudiantil autónomo de extrema izquierda activo en universidades de París y otras ciudades francesas. Los abogados de los sospechosos rechazan esa caracterización.
Varios miembros del grupo ya habían aparecido anteriormente en una protesta contra el proyecto del canal Sena-Norte, durante la cual se lanzaron artefactos pirotécnicos contra agentes de Policía, según la Fiscalía parisina.
Las autoridades sostienen que los investigados se habían reunido en varias ocasiones para prepararse antes del viaje a Italia. La Fiscalía pidió inicialmente que fueran enviados a prisión preventiva, pero el juez instructor rechazó la solicitud.
El Ministerio Público recurrió la decisión, aunque el pasado 12 de agosto la sala de instrucción de París confirmó que los ocho podían permanecer en libertad bajo control judicial mientras continúa la investigación. Ninguno de ellos ha sido condenado hasta el momento.
El destino previsto del grupo era el festival Alta Felicità, celebrado entre el 24 y el 26 de julio en Venaus, en el valle de Susa, al noroeste de Italia. El evento está estrechamente vinculado al movimiento No TAV, que se opone desde hace años a la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad entre Lyon y Turín.
El proyecto contempla como pieza central un túnel de base de 57,5 kilómetros bajo los Alpes, cuya apertura está prevista para 2033. La sección transfronteriza tiene un coste aproximado de 11.100 millones de euros, de los cuales la Unión Europea financia alrededor del 40%.
Las movilizaciones celebradas aquel fin de semana terminaron efectivamente en graves disturbios. El 25 de julio, los organizadores cifraron en unas 20.000 personas la asistencia a una marcha hacia las obras.
De ellas, aproximadamente 500 manifestantes se separaron del recorrido principal y protagonizaron enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad en San Didero y especialmente en Chiomonte. Algunos radicales cortaron las vallas, penetraron en la zona de obras y prendieron fuego al menos a dos vehículos de los Carabinieri.
El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, sostuvo posteriormente que parte de los participantes había acudido con la intención expresa de provocar una escalada de violencia. La investigación francesa trata ahora de esclarecer hasta qué punto los ocho activistas detenidos se preparaban para integrarse en esas acciones violentas y qué tipo de material pretendían utilizar.