El Parlamento Europeo ha bloqueado la celebración de un debate sobre la presunta interferencia de la Comisión Europea en procesos electorales nacionales, una decisión que ha provocado un fuerte enfrentamiento político en Bruselas.
El grupo Patriotas por Europa acusó a la mayoría parlamentaria de impedir deliberadamente que se discutiera el asunto en sesión plenaria. La polémica surge tras la publicación de un informe preliminar del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que sostiene que la Comisión Europea mantuvo más de cien reuniones privadas con grandes empresas tecnológicas.
Según ese documento, Bruselas habría presionado a estas compañías para modificar sus normas de moderación de contenidos y controlar mensajes políticos durante periodos electorales. De acuerdo con el informe, estas prácticas habrían sido posteriormente incorporadas al marco legal del Digital Services Act, la normativa europea que regula el funcionamiento de las grandes plataformas digitales.
El eurodiputado Tom Vandendriessche, que lidera la iniciativa para exigir explicaciones, afirmó que el informe estadounidense revela un problema grave para la democracia europea.
«El informe muestra que, bajo esta normativa, la Comisión intervino durante elecciones nacionales presionando a las plataformas para vigilar el discurso político legal durante las campañas», señaló. Según el eurodiputado, la cuestión no tiene que ver con la desinformación, sino con «el control del debate político».
Vandendriessche también denunció que en la última sesión plenaria ni siquiera se permitió votar si debía celebrarse o no el debate. «Se negaron incluso a permitir una votación para decidir si se debatía el asunto. ¿Qué tienen que ocultar?», preguntó.
La vicepresidenta del grupo, la húngara Kinga Gál, afirmó haber planteado directamente el asunto a la vicepresidenta de la Comisión, Henna Virkkunen, durante la reunión de la Conferencia de Presidentes, el órgano que fija la agenda parlamentaria. Según Gál, la respuesta de la Comisión fue inexistente.
«Hoy he preguntado a la Comisión sobre las revelaciones de que presionó a las plataformas tecnológicas para censurar opiniones políticas conservadoras y de derechas. No recibí ninguna respuesta sustancial», afirmó. La eurodiputada también denunció que la mayoría parlamentaria rechazó incluir el debate en el orden del día. «Intentan barrer este asunto bajo la alfombra», advirtió.
La controversia se produce en un momento en el que la Ley de Servicios Digitales está siendo objeto de crecientes críticas por parte de sectores que temen que pueda convertirse en una herramienta para influir en el debate político en internet.
El grupo Patriotas ha advertido que el asunto no desaparecerá pese a la negativa del Parlamento a debatirlo. «La Comisión debe rendir cuentas. Las elecciones libres y la libertad de expresión no son negociables», concluyó Vandendriessche.