
Thélyson Orélien, ganador del Premio de Novela Fnac y una de las revelaciones de la literatura francesa, ha negado haber utilizado inteligencia artificial para escribir su primera novela, C’était ça ou mourir («Era eso o morir»), después de que una cuenta anónima en redes sociales difundiera acusaciones basadas en un detector de textos.
La polémica estalló el 21 de septiembre, cuando la cuenta de X «Balance ton Claude» aseguró haber sometido varios fragmentos de la novela a Pangram, una herramienta diseñada para detectar contenidos generados mediante inteligencia artificial. Según esa cuenta, el detector identificó reiteradamente los pasajes como textos producidos por IA.
No existe por ahora ninguna prueba concluyente que permita afirmar que la novela fue escrita con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial. Los detectores se basan en patrones lingüísticos y cálculos estadísticos, por lo que sus resultados constituyen indicios y no una demostración inequívoca del origen de un texto.
El momento de la controversia resulta especialmente delicado para Orélien, escritor nacido en Haití en 1988 y establecido en Canadá. Su novela llegó a Francia el 19 de agosto de la mano de Grasset, después de su publicación inicial en Quebec por Boréal, y ha tenido una rápida repercusión editorial.
La novela ya ha vendido unos 35.000 ejemplares en Francia y ha despertado interés internacional por sus derechos de traducción. El 21 de septiembre, además, Orélien recibió el Premio de Novela Fnac, consolidando su posición como una de las principales revelaciones de la actual temporada literaria.
Su obra también figura en las primeras selecciones de los premios Goncourt, Renaudot, Médicis, Femina y Décembre, lo que ha situado al escritor en el centro de la llamada rentrée littéraire francesa.
El autor ha rechazado categóricamente haber recurrido a la IA para elaborar su novela. Según ha explicado, comenzó a trabajar en ella en otoño de 2017 y terminó un primer borrador en 2019, antes de la expansión de las actuales herramientas de inteligencia artificial generativa.
Orélien también ha reivindicado una trayectoria de alrededor de dos décadas dedicada a la poesía y ha cuestionado que determinados rasgos de su estilo puedan convertirse en supuestas pruebas de utilización de IA.
El escritor ha anunciado que prepara, junto con sus editoriales francesa y canadiense, documentación destinada a explicar el proceso creativo de la obra. «Siempre me ha gustado la creación y la escritura; no veo por qué recurriría a una máquina», ha declarado.
El escritor también denuncia ataques racistas aparecidos durante la polémica y sostiene que algunas de las críticas recibidas por su origen haitiano y el color de su piel han contaminado el debate sobre la posible utilización de inteligencia artificial.
La editorial Grasset ha cerrado filas en torno a Orélien y ha expresado su «confianza absoluta» en el escritor, además de rechazar que las acusaciones difundidas en redes puedan presentarse como hechos demostrados.
Boréal, responsable de la edición canadiense, ha mantenido una posición similar, aunque ha señalado que no toma las acusaciones a la ligera y ha defendido su confianza en el trabajo del autor.
La Academia Goncourt, por su parte, ha pedido prudencia ante una polémica que ha crecido rápidamente. Su presidente, Philippe Claudel, ha señalado que el autor y sus editores deben poder ofrecer explicaciones y documentación antes de extraer conclusiones.