
Reform UK ha anunciado un plan para encarecer la contratación de trabajadores extranjeros y ofrecer ventajas fiscales a las empresas que empleen a ciudadanos británicos, según recoge The Telegraph.
El portavoz económico del partido, Robert Jenrick, ha defendido la creación de un sistema fiscal de dos niveles que permita reducir las cotizaciones empresariales por los trabajadores nacionales, mientras mantiene la carga actual para los extranjeros e introduce un nuevo recargo sobre la mano de obra inmigrante.
La propuesta busca, según Jenrick, corregir un modelo laboral que durante más de dos décadas ha permitido a las empresas sustituir trabajadores británicos por empleados extranjeros dispuestos a aceptar salarios más bajos. «Pondremos a los trabajadores británicos primero y a los inmigrantes después», afirmó el dirigente durante una rueda de prensa celebrada este lunes.
El plan contempla revertir parcialmente la subida de las cotizaciones empresariales aprobada en 2024 por la entonces responsable económica laborista Rachel Reeves, pero únicamente para los empleados británicos. Las empresas que contraten trabajadores extranjeros seguirían abonando el tipo actual y, además, deberían pagar una nueva tasa empresarial sobre el trabajo inmigrante.
El recargo sería más elevado para los empleados extranjeros con salarios bajos, con el objetivo de impedir que las compañías utilicen la inmigración masiva como mecanismo para reducir costes laborales y contener los sueldos. Según los cálculos de Reform UK, una empresa tendría que abonar alrededor de 3.750 libras anuales por cada trabajador extranjero contratado a tiempo completo con el salario mínimo nacional.
La tasa disminuiría progresivamente para los empleados con ingresos superiores. En el caso de un trabajador extranjero con un salario de 50.000 libras, el recargo sería de unas 1.500 libras al año, mientras que para quienes ganen 100.000 libras se reduciría a 500 libras.
El partido pretende así distinguir entre la importación de mano de obra barata y la contratación de especialistas altamente cualificados que puedan aportar conocimientos difíciles de encontrar dentro del país. Jenrick aseguró que el sistema evitaría penalizar excesivamente a las empresas que recurran a talento internacional de primer nivel, pero encarecería de forma deliberada la contratación de extranjeros para puestos poco cualificados.
«Este nuevo impuesto afectará especialmente a la mano de obra inmigrante barata y, a medida que expiren sus visados, incentivará a las empresas a sustituirla cuanto antes por británicos que actualmente dependen de las prestaciones», declaró.
Reform UK calcula que la nueva tasa permitiría recaudar alrededor de 11.200 millones de libras. El dinero sería utilizado para financiar la reducción de las cotizaciones empresariales por los trabajadores británicos, de manera que contratar a un ciudadano nacional resulte fiscalmente más atractivo que recurrir a un extranjero.
Jenrick sostuvo que la inmigración laboral de baja cualificación ha perjudicado durante años a los británicos al presionar los salarios a la baja y aumentar la competencia por el empleo, la vivienda y los servicios públicos. «Durante más de veinte años, los trabajadores británicos han quedado en segundo lugar, desplazados por mano de obra inmigrante barata que reduce los salarios y empeora la calidad de vida de nuestra gente», afirmó.
El dirigente denunció también la presión que la inmigración masiva ejerce sobre los centros de salud, las escuelas, las carreteras y el mercado inmobiliario. A su juicio, el coste de millones de inmigrantes de baja cualificación asciende a cientos de miles de millones de libras cuando se tienen en cuenta el gasto público y el impacto sobre las infraestructuras.
El partido confía en superar eventuales recursos judiciales por discriminación porque también ha prometido derogar la Ley de Igualdad británica. La formación considera que esta norma impone obligaciones ideológicas y administrativas tanto a las instituciones públicas como a las empresas privadas, y dificulta la aplicación de políticas que den prioridad explícita a los ciudadanos nacionales.
La líder conservadora, Kemi Badenoch, ha prometido suprimir el deber de los organismos públicos de promover la igualdad, pero no ha llegado a plantear la derogación completa de la ley. Reform UK quiere ir más lejos y eliminar también las exigencias de igualdad aplicadas al sector privado.
La nueva tasa forma parte de una estrategia más amplia para modificar el mercado laboral británico y reducir su dependencia de la inmigración. El líder de Reform UK, Nigel Farage, ha prometido suprimir el permiso de residencia indefinida que actualmente pueden obtener los trabajadores extranjeros después de cinco años en el país.
El sistema sería reemplazado por visados renovables cada cinco años, con requisitos salariales más elevados y la obligación de acreditar conocimientos de inglés.
El partido propone además crear un nuevo visado para sectores con escasez crítica de profesionales. Las empresas que contraten a un extranjero mediante esta vía tendrían que formar a un trabajador británico por cada empleado internacional incorporado.