Reino Unido está a punto de alcanzar una cifra simbólica en plena crisis migratoria: casi 200.000 inmigrantes ilegales han llegado al país en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha desde 2018, según las últimas cifras oficiales.
El total se sitúa ya en 199.828 llegadas y podría superar la barrera de los 200.000 en cuestión de días, lo que vuelve a poner en evidencia el fracaso de las autoridades británicas para controlar la frontera marítima del sureste de Inglaterra.
La magnitud del problema contrasta con el bajo número de deportaciones. Desde 2018, menos de 8.000 personas han sido expulsadas de Reino Unido tras haber entrado por esta vía, una cifra que representa menos del 4% del total de llegadas.
Las travesías, organizadas por redes de tráfico de personas, suelen realizarse en embarcaciones precarias y sobrecargadas que parten principalmente desde Francia y, cada vez más, desde Bélgica. En los últimos meses se han registrado nuevos incidentes mortales en el Canal, convertido ya en una de las principales rutas de entrada ilegal hacia territorio británico.
La cuestión migratoria se ha situado en el centro del debate político antes de las próximas elecciones locales. El secretario de Interior en la sombra, Chris Philp, ha acusado al Gobierno laborista de haber perdido por completo el control de las fronteras. «Los cruces han aumentado un 45% desde las elecciones y los laboristas no tienen ningún control sobre nuestras fronteras», afirmó.
Ante este escenario, Reform UK, el partido de Nigel Farage, ha presentado una propuesta para endurecer la política migratoria si llega al poder. La formación ha prometido construir nuevos centros de detención para inmigrantes ilegales en zonas que voten al Partido Verde, una medida que, según sostiene, busca garantizar el «consentimiento democrático» para su plan de deportaciones masivas.
Reform UK asegura que, en caso de gobernar, podría detener hasta a 24.000 personas al mismo tiempo en instalaciones específicas mientras esperan su expulsión. La formación también ha prometido deportar a todos los inmigrantes ilegales presentes en Reino Unido, una cifra que el partido estima en hasta 600.000 personas.