Se enfrenta ahora a un déficit de 890 millones
Stuttgart, la ciudad que ejemplifica cómo la agenda verde impuesta por populares y socialistas en Bruselas está arruinando a Alemania
Stuttgart, la ciudad que ejemplifica cómo la agenda verde impuesta por populares y socialistas en Bruselas está arruinando a Alemania
Ursula Von der Leyen y Friedrich Merz. Europa Press
Por Carlos Esteban
17 de diciembre de 2025

La «fiebre verde» que está empobreciendo a los países de la Unión Europea lleva directamente a la quiebra a las ciudades de Alemania, donde el furor ecológico ha llegado más lejos que en otras partes. Stuttgart, hasta hace poco epítome de desarrollo industrial, es un caso muy ilustrativo de un fenómeno que ya no puede ocultarse.

En 2023 Stuttgart registraba una cifra récord de 1.600 millones de euros en ingresos por impuestos comerciales, una suma que permitió al ayuntamiento financiar con largueza proyectos sociales e infraestructura. Pero el año siguiente la ciudad acabó el ejercicio con un déficit de 6,8 millones de euros, primer susto, quizá debido en parte a que el estado del que es capital, Baden-Wurtemberg, está gobernado por una coalición de los Verdes con la CDU.

Pero este año la crisis es ya masiva. Los ingresos del impuesto comercial se han desplomado, aportando sólo unos 850 millones de euros a las arcas municipales. Stuttgart se enfrenta ahora a un déficit de 890 millones de euros, un duro golpe fiscal que refleja el colapso masivo de las principales industrias de Alemania, como la automoción, la maquinaria y la química.

No es un caso aislado, en absoluto. Para este 2025 se prevé un déficit municipal acumulado de alrededor de 35.000 millones de euros, una cifra sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, algo particularmente escandaloso en un país famoso por su probidad fiscal.

La magia no existe, y la fantasía verde que se ha impuesto en el país con un fervor fanático se ha cebado especialmente con una economía basada en su poderosa industria. Son habas contadas, pero los medios de comunicación convencionales siguen alimentando una ilusión subvencionada con fortunas públicas a la que ya se le ven las costuras: sólo este año se han producido 24.000 declaraciones de suspensión de pagos, con cientos de miles de empleos perdidos.

Stuttgart es sólo un ejemplo de lo que pasa en toda la economía alemana, y la economía alemana, el caso más grave de un fenómeno que está arruinando a toda la Unión Europea.

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