
Tres menores de origen indio, de apenas siete, nueve y 11 años, protagonizaron un violento ataque en Roma contra un niño italiano de ocho años que celebraba su cumpleaños en un parque del barrio de Fidene. La agresión, perpetrada con una barra de hierro, dejó al pequeño con el rostro gravemente desfigurado y obligó a someterlo de urgencia a una operación quirúrgica.
El suceso se produjo el 12 de septiembre durante una fiesta infantil organizada en el Parque Magnolia. Mientras los padres conversaban entre ellos, los tres menores se acercaron al cumpleañero, lo insultaron y lo golpearon repetidamente hasta propinarle un brutal impacto en la cara con la barra metálica. La víctima fue trasladada de inmediato al hospital, donde los médicos confirmaron múltiples fracturas faciales y la necesidad de varias cirugías reconstructivas.
Según relató Luigi Pascucci, responsable de la asociación que gestiona el parque, la escena fue estremecedora: «Escuchamos un grito y descubrimos que el niño había recibido puñetazos y un golpe salvaje con una barra de hierro. Fue un acto de violencia inhumana». Pascucci fue quien alertó tanto a la policía como a los servicios de emergencia.
La Policía localizó el objeto utilizado en la agresión y los menores fueron identificados por otros niños presentes gracias a fotografías. Su corta edad impide que puedan ser procesados penalmente. Las autoridades evalúan ahora si los padres, presentes en el lugar, podrían asumir responsabilidades legales. Una de las opciones sobre la mesa es que los menores sean apartados de su familia y puestos bajo control de los servicios sociales.
El pequeño, que recibió el alta hospitalaria el sábado siguiente, tendrá que enfrentarse a un largo proceso médico y psicológico. «Nada podrá devolverle la infancia arrebatada ni borrar el trauma sufrido», señaló Pascucci en un comunicado difundido en redes sociales.
La brutalidad del ataque ha encendido también el debate político. Manuel Bartolomeo, portavoz de Fratelli d’Italia en el municipio, reclamó «tolerancia cero» ante episodios de violencia en parques y exigió más medidas de supervisión y educación cívica desde la infancia. «Es intolerable que un momento de celebración se transforme en un escenario de barbarie», afirmó.