
La Fiscalía de Nantes investiga la muerte de un adolescente de 15 años ocurrida este jueves por la noche en un tiroteo presuntamente vinculado al narcotráfico en el barrio de Port-Boyer, al norte de la ciudad francesa. El suceso dejó además otros dos menores heridos, entre ellos un chico de 13 años cuyo estado es crítico, según informó el fiscal Antoine Leroy en un comunicado difundido durante la madrugada.
Los hechos se produjeron alrededor de las 19.30 horas en el interior de un edificio residencial situado en esta zona popular próxima al río Erdre. De acuerdo con diversas fuentes próximas a la investigación, los autores de los disparos abandonaron el lugar tras efectuar varios tiros contra los tres menores.
El adolescente fallecido recibió impactos de bala en el vestíbulo del inmueble y murió en el lugar antes de la llegada de los servicios de emergencia. Según una fuente policial presente en la zona, los atacantes persiguieron posteriormente a otro de los jóvenes hasta la decimotercera planta del edificio, donde el menor trató de refugiarse en un apartamento.
Los otros dos heridos fueron trasladados a centros hospitalarios de Nantes. El menor de 13 años presenta un «pronóstico vital muy comprometido«, mientras que el segundo herido, de 14 años, sufrió lesiones de menor gravedad y su vida no corre peligro, indicó la Fiscalía.
En su comunicación oficial, el Ministerio Público señaló que la principal hipótesis de trabajo apunta a un «ajuste de cuentas relacionado con delitos vinculados a la legislación sobre estupefacientes«. La investigación fue abierta por homicidio y tentativa de homicidio en relación con actividades de narcotráfico, mientras continúan las diligencias policiales para identificar y localizar a los autores.
La alcaldesa de Nantes, Johanna Rolland, acudió al lugar pocas horas después de los hechos y calificó el episodio como un «drama absoluto«. En una declaración pública, afirmó que la ciudad se encuentra «de luto por la insoportable muerte de un adolescente» y reclamó el despliegue de todos los recursos policiales y judiciales necesarios para detener a los responsables.
Durante la noche, el barrio de Port-Boyer permaneció acordonado por un amplio dispositivo policial. Agentes de seguridad y servicios forenses trabajaron en la recogida de pruebas en el edificio y sus inmediaciones, mientras varios residentes observaban el operativo desde los alrededores del complejo residencial.