
El ayuntamiento laborista de Camden, en Londres —distrito que incluye la circunscripción del primer ministro Keir Starmer—, ha elaborado una guía para «reinterpretar» estatuas y monumentos considerados símbolos del «poder blanco y masculino«. La iniciativa, nacida al calor del movimiento Black Lives Matter, pretende revisar todos los homenajes públicos a figuras históricas que, según los redactores, podrían haber mantenido “ideas discriminatorias o elitistas”.
El documento, bautizado como “Best Practice Toolkit”, ofrece un conjunto de recomendaciones para identificar, etiquetar y modificar estatuas de hombres blancos considerados opresores. La guía se ha compartido con instituciones de patrimonio en el Reino Unido y Europa, entre ellas English Heritage, Historic England y el Arts Council, que estudian aplicar los mismos criterios en sus revisiones locales.
El texto advierte que la mayoría de monumentos británicos «proceden de esferas dominadas por hombres blancos» y que muchos personajes homenajeados podrían haber sostenido «creencias prejuiciosas sobre etnia, religión, género, discapacidad o sexualidad». Según Camden, la memoria pública británica ha estado «filtrada por la mirada blanca» y debe ser sustituida por una representación «inclusiva y diversa».
El plan no se limita a revisar vínculos con la esclavitud o el colonialismo, sino también supuestas conexiones con «la opresión de las clases trabajadoras» o con «modelos elitistas de sociedad». En su guía, Camden aconseja «intervenir» físicamente en los monumentos mediante carteles explicativos, códigos QR o instalaciones artísticas que «repudien» el mensaje original. También recomienda consultas vecinales y encuestas para evaluar si una estatua es «potencialmente ofensiva».
La experiencia piloto del proyecto incluyó una revisión del monumento a la novelista Virginia Woolf, al que se añadieron paneles que la describen como «imperialista» y «poseedora de opiniones ofensivas».
El ayuntamiento, dirigido por el laborista Richard Olszewski, ha anunciado que planea aplicar el modelo a unas 70 obras públicas dentro de un programa para «celebrar la diversidad». Sólo los monumentos bélicos y las figuras mitológicas quedarían exentas.
Esta política replica los pasos de otras administraciones laboristas, como el Gobierno galés, que en 2023 recomendó ocultar o destruir estatuas de «viejos hombres blancos» como el duque de Wellington o el almirante Nelson para «redefinir el relato histórico». Aquel documento proponía incluso «encerrar discretamente» monumentos considerados ofensivos o reubicarlos fuera del espacio público.
Camden defiende que su iniciativa no busca «borrar la historia», sino «recontextualizarla». Sin embargo, críticos advierten que el proyecto constituye una reescritura ideológica del pasado británico, donde la memoria nacional se convierte en terreno de batalla de la izquierda cultural.