
El Observatorio del Patrimonio Religioso ha desvelado que Francia pierde un edificio religioso a la semana, una estimación que incluye demoliciones, transformaciones, colapsos y destrucciones por incendio. Según las declaraciones y estudios asociados al Observatorio, dos tercios de los incendios que afectan a estos edificios presentan signos de acto criminal.
Esta cifra, difundida en informes y declaraciones del Observatorio (y recogida por medios como el Catholic Herald), actualiza o redondea estimaciones anteriores que hablaban de la desaparición de un edificio cada dos semanas por causas diversas. El presidente y representantes de la organización han alertado reiteradamente sobre el ritmo de pérdida del patrimonio religioso francés, que comprende cerca de 100.000 edificios, la gran mayoría católicos.
El Observatorio destaca el incremento de los incendios intencionados. Sus propios recuentos muestran que la proporción de fuegos de origen criminal ha crecido: en 2023 se registraron alrededor de 27 incendios de iglesias (la mayoría accidentales, a menudo por fallos eléctricos en inmuebles antiguos), mientras que en 2024 la cuota de origen delictivo subió de forma notable (por ejemplo, 14 de 26 en los primeros nueve meses). La organización ha cifrado el aumento de incendios criminales y tentativas entre 2023 y 2024 en un 112,5%. Casos como el de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Saint-Omer, casi destruida en septiembre de 2024, ilustran esta tendencia.
Paralelamente, el Ministerio del Interior francés registra cientos de actos anticristianos al año (entre 770 y más de 800 en años recientes), de los cuales la inmensa mayoría son ataques a bienes: vandalismo, tags, robos de objetos litúrgicos y profanaciones. Estos hechos no siempre implican la destrucción total del edificio, pero sí contribuyen al deterioro del patrimonio.
El Observatorio subraya que las pérdidas no se limitan a los incendios. Miles de iglesias rurales están en riesgo por abandono, despoblación, costes de mantenimiento elevados y falta de recursos de los municipios, que son propietarios de la mayoría de los edificios cultuales desde la ley de 1905. Estimaciones de la organización sitúan entre 3.000 y 5.000 edificaciones religiosas en peligro de desaparición si no se interviene.
En conjunto, el Observatorio del Patrimonio Religioso presenta un panorama de erosión del patrimonio religioso francés en el que confluyen negligencia estructural, accidentes y un aumento de actos deliberados, especialmente incendios criminales. La organización reclama mayor protección, vigilancia y financiación para evitar que continúe este ritmo de pérdida.