
Un nuevo informe ha desvelado que el 70% de las empresas más subvencionadas por el gobierno irlandés para proporcionar alojamiento de emergencia a niños vulnerables en cuidado estatal están operadas por personas de origen islámico, muchas de ellas africanas.
Este hallazgo surge en medio de crecientes preocupaciones por la dependencia de Tusla, la agencia de infancia y familia, en proveedores privados para cubrir la escasez de plazas reguladas, con costos que pueden alcanzar hasta un millón por niño al año en arreglos especiales de emergencia.
Según datos oficiales y reportajes recientes, entre las 10 principales empresas privadas que recibieron mayores pagos de Tusla en años recientes destacan:
Varios de estos proveedores han sido objeto de escrutinio por irregularidades, incluyendo la presentación de documentos falsificados o alterados, lo que ha puesto en riesgo la seguridad de niños vulnerables. Tusla ha cortado relaciones con algunas de estas empresas tras descubrir fraudes en la verificación de personal.
Expertos y críticos señalan similitudes con escándalos en Minnesota (EE.UU.), donde investigaciones han revelado presunto fraude masivo en programas de cuidado infantil vinculados a comunidades migrantes somalíes, con pérdidas estimadas en miles de millones.
Fuentes oficiales enfatizan que Tusla está reduciendo su dependencia en proveedores privados y fortaleciendo controles, aunque la crisis de plazas persiste. El gobierno irlandés ha anunciado inversiones adicionales para mejorar el sistema de cuidado infantil estatal.