
La Policía alemana busca a Sofiane Ouandjli, un inmigrante argelino de 26 años condenado por tentativa de homicidio, después de que se fugara de un hospital psiquiátrico en el Estado federado de Baden-Württemberg. Las autoridades lo consideran potencialmente peligroso y han pedido a la población que no se acerque a él.
Ouandjli escapó el pasado 1 de mayo del Centro Psiquiátrico de Emmendingen y, cinco días después, seguía en paradero desconocido, según informaron medios alemanes como Bild y Welt. La Policía ha lanzado un llamamiento público para recabar información tras no lograr localizarlo por otras vías.
Según Bild, el argelino había recibido autorización para salir a la zona ajardinada del centro psiquiátrico y dar un paseo, pero no regresó a su pabellón. Tras su desaparición, los agentes iniciaron una búsqueda intensiva y siguieron varias pistas antes de hacer público el caso.
«Hasta donde sabemos, el fugado no regresó a su pabellón después de un periodo de permiso en el parque del Centro Psiquiátrico de Emmendingen», declaró al diario alemán el portavoz policial Özkan Cira. «La Policía siguió varias pistas. Como no pudo ser localizado, se ha iniciado ahora un llamamiento público de información», añadió.
El caso se remonta a noviembre de 2024, cuando Ouandjli atacó con un cuchillo a otro residente en un alojamiento para refugiados. Durante su detención, también hirió a un agente de Policía. En julio de 2025, el Tribunal Regional de Friburgo lo condenó por tentativa de homicidio.
Sin embargo, en lugar de imponerle una pena de prisión ordinaria, el tribunal ordenó su ingreso en un hospital psiquiátrico, sin que hayan trascendido de forma inmediata los motivos concretos de esa decisión. Ahora, su fuga reabre el debate sobre los extranjeros peligrosos que evitan la cárcel mediante internamientos psiquiátricos y sobre si estos centros ofrecen realmente garantías suficientes de seguridad para la población.
Las autoridades han descrito al fugado como un hombre de unos 1,80 metros de altura, delgado, con el pelo corto, rizado y oscuro, y ojos marrones. En el momento de la fuga llevaba barba incipiente, una gorra de béisbol oscura y un chándal negro.
La Policía ha indicado que no existen pruebas de que porte un arma, pero ha advertido de que podría suponer un peligro para terceros. Por ello, ha pedido a cualquier persona que lo vea que no intente acercarse y que avise de inmediato a las autoridades.