Un juzgado de primera instancia lo condenó previamente a 38 meses de prisión
Un inmigrante de Sri Lanka admite en un tribunal suizo que siente «el impulso de tocar a jóvenes»
Un inmigrante de Sri Lanka admite en un tribunal suizo que siente «el impulso de tocar a jóvenes»
Policía suiza. Europa Press.
Por LGI
12 de enero de 2026

Un hombre de 63 años, originario de Sri Lanka, ha confesado ante el Tribunal Superior de Zúrich que siente ocasionalmente el impulso de tocar a jóvenes varones, en el marco de un juicio por múltiples agresiones sexuales a adolescentes en trenes públicos suizos.

El acusado enfrenta cargos por una serie de abusos cometidos en convoyes que partían de la estación central de Zúrich con dirección a Olten y Aarau. Según la acusación fiscal, los ataques siguieron un patrón claro y deliberado, prolongándose durante años.

En su declaración ante el tribunal, el hombre reconoció que «de vez en cuando siente el deseo de tocar a jóvenes» y se mostró dispuesto a recibir medicación para suprimir su impulso sexual, así como a someterse a terapia, pese a que tratamientos anteriores no habían dado resultado.

El imputado acumula tres condenas previas por delitos sexuales similares y continuó delinquiendo incluso mientras estaba en libertad condicional. Algunos hechos ocurrieron después de haber sido detenido y puesto en libertad provisional a la espera de juicio.

De acuerdo con la acusación, el hombre se sentaba junto a adolescentes varones que viajaban solos, cubría sus regazos y los de las víctimas con su chaqueta y procedía a tocarles las piernas y los genitales por debajo de la cobertura. Las víctimas relataron haber quedado paralizadas por el shock, el miedo y la vergüenza, lo que les impidió reaccionar.

En al menos un caso con un menor de 16 años, el tribunal calificó los hechos como coacción sexual, destacando la gran diferencia de edad y la sorpresa que impidió al joven defenderse.

Un juzgado de primera instancia condenó al natural de Sri Lanka previamente a 38 meses de prisión, suspendida a favor de un tratamiento internado, y ordenó su expulsión de Suiza por cinco años. El acusado recurrió la sentencia, solicitando permanecer en el país y argumentando que el tratamiento debería sustituir cualquier pena de cárcel.

El Tribunal Superior de Zúrich aún no ha dictado veredicto definitivo. Dado que los delitos se cometieron bajo la antigua legislación penal suiza en materia sexual, los jueces están evaluando cuál marco legal resulta más favorable al acusado, en aplicación del principio de retroactividad benigna.

El caso pone de nuevo en el foco los problemas de reincidencia en delitos sexuales y la efectividad de las medidas terapéuticas frente a condenas privativas de libertad en este tipo de conductas reiteradas.

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