«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Coincidiendo con la estancia secreta el líder del Frente Polisario

El CNI reconoce que Pegasus ‘robó’ a Sánchez 5 millones de mensajes, 100.000 correos electrónicos, unas 1.200 fotos y 40 horas de audio grabado

Pedro Sánchez y Pegasus. LA GACETA

El CNI ha reconocido que del teléfono del presidente, Pedro Sánchez, se han obtenido 2,7 gigabytes, lo equivalente a unos cinco millones de mensajes de texto, 100.000 correos electrónicos, 1.200 fotografías o alrededor de 40 horas de grabaciones de audio. El espionaje mediante Pegasus sufrido por miembros del Gobierno vuelve ahora a estar de actualidad cinco años después, coincidiendo nuevamente con la atención política puesta sobre Ceuta y las relaciones con Marruecos.

El programa espía consiguió comprometer en 2021 los dispositivos de Pedro Sánchez, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas. Los ataques se produjeron durante uno de los momentos de mayor tensión diplomática, coincidiendo con la estancia secreta en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que había ingresado en el país para recibir tratamiento hospitalario.

La cantidad de información extraída del terminal de Sánchez da una idea de la capacidad de este tipo de herramientas. Manuel Huerta, especialista forense digital de Lazarus, explica que un teléfono infectado puede proporcionar acceso a ubicaciones, conversaciones, fotografías, vídeos, mensajes de WhatsApp o grabaciones de audio, además de otra información almacenada o generada por el dispositivo.

Una de las principales dificultades reside precisamente en descubrir la infección. Pegasus está concebido para operar sin que el propietario del teléfono advierta su presencia. Huerta apunta que determinadas anomalías, como reinicios inesperados o una reducción anormal de la autonomía de la batería, pueden despertar sospechas, aunque por sí solas no permiten confirmar que exista un ataque.

Para determinar si un dispositivo ha sido comprometido es necesario realizar un análisis forense especializado, examinando, entre otros elementos, los registros de actividad, las conexiones efectuadas y la configuración del sistema. Incluso cuando se logra acreditar la presencia del software, identificar a la persona u organización responsable de haber ordenado la infección puede resultar mucho más complicado.

El experto también señala que Pegasus no necesita ningún satélite situado sobre el objetivo para funcionar. Entre las medidas físicas que pueden impedir temporalmente las comunicaciones de un dispositivo se encuentran las bolsas de Faraday, diseñadas para aislar el terminal de las señales inalámbricas mientras permanece en su interior.

La capacidad de penetración del programa lleva a Huerta a plantear una solución drástica cuando existe la certeza de que un teléfono está comprometido: dejar de utilizar el terminal y sustituirlo. El especialista advierte de la dificultad de garantizar que un dispositivo infectado haya quedado completamente limpio, especialmente cuando se desconoce hasta dónde ha podido llegar el atacante.

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