l asesino, Taha Oualidat, de 22 años, había cumplido una pena de siete años por violación
Un inmigrante ilegal marroquí con antecedentes por violación asesinó a Philippine, una estudiante francesa de 19 años
Un inmigrante ilegal marroquí con antecedentes por violación asesinó a Philippine, una estudiante francesa de 19 años
Philippine. Redes Sociales.
Por LGI
22 de septiembre de 2025

Philippine, una joven francesa de 19 años, estudiante ejemplar en la Universidad Paris-Dauphine, fue violada y asesinada el 20 de septiembre de 2024 en el Bois de Boulogne por un inmigrante marroquí ilegal con una larga trayectoria criminal, condenado previamente por violación y con una orden de expulsión que nunca se ejecutó.

El asesino, Taha Oualidat, de 22 años, había cumplido una pena de siete años por violación. En lugar de ser deportado a Marruecos, fue liberado bajo arresto domiciliario en un hotel. Nunca se presentó. Desapareció y volvió a atacar. Philippine fue su siguiente víctima.

Los padres de Philippine, Loïc y Blandine, han roto su silencio para rendir homenaje a su hija y denunciar el abandono de las autoridades. «Ese individuo nunca debería haberse cruzado en el camino de Philippine. Es lo más insoportable«, afirman. La madre, rota por el dolor, confiesa que se siente «medio muerta»: «Casi todos los días tengo cosas que contarle, pero sólo hay silencio».

Mientras tanto, ninguna institución se ha hecho responsable de los fallos que permitieron a un criminal condenado seguir en libertad. «Quienes fallaron en su deber no tuvieron ni una palabra para Philippine; ni una corona en su tumba. No sienten culpa alguna«, lamenta la madre.

Philippine era descrita como una joven «radiante, trabajadora y generosa». Había elegido estudiar Economía e Ingeniería Financiera en París, tras destacar en el colegio y comprometerse en proyectos solidarios, como un campamento para niños en Rumanía. Donaba sangre y hasta su cabello para asociaciones que ayudan a enfermos de cáncer. Sus amigos la recuerdan como «la estrella que nos guiará siempre».

El crimen de Philippine es uno más de una larga lista de jóvenes europeos asesinados o brutalizados por inmigrantes ilegales reincidentes que nunca fueron expulsados. El caso recuerda al de Lola, la niña francesa asesinada por una argelina con orden de deportación; o al de Mégane, violada salvajemente en Cherburgo por un inmigrante senegalés multirreincidente.

Pese a las advertencias, la izquierda y el globalismo siguen minimizando estas tragedias. El intento de endurecer la ley para prolongar la detención de extranjeros peligrosos fue tumbado por presión política. «La derogación de esa ley me devastó. ¿Cómo pueden arriesgar la vida de nuestros jóvenes?«, denunció la madre de Philippine.

El caso de Philippine es el retrato de una Europa rota: Estados incapaces de expulsar a criminales extranjeros, jóvenes franceses pagando con su vida la irresponsabilidad política, familias condenadas al dolor eterno.

El nombre de Philippine se une a la lista de víctimas de una inmigración ilegal que, amparada por la ideología progresista, se ha convertido en una amenaza existencial para la seguridad de los europeos.

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