Un inmigrante indio de 29 años que llegó a Francia en 2017 con un visado de estudiante se enfrenta a una posible condena de cadena perpetua acusado de haber dirigido una red digital dedicada a la extorsión sexual, la tortura y la corrupción de menores.
El acusado, identificado como Rohan Rane, está siendo juzgado en Francia por su presunta participación en una comunidad de Discord desde la que se habría obligado a adolescentes a realizar actos sexuales, enviar imágenes íntimas y cometer autolesiones bajo amenazas y chantajes. Las víctimas identificadas tienen entre 12 y 18 años y proceden de varios países, según la investigación.
Las autoridades francesas atribuyen al acusado delitos de extorsión sexual, torturas, actos de barbarie y corrupción de menores, cargos que podrían acarrearle una condena de máxima gravedad.
Llegó a Francia como estudiante
Rane llegó al país en 2017 para cursar estudios y posteriormente permaneció en territorio francés. Según los investigadores, habría terminado integrándose y posteriormente dirigiendo una comunidad online en la que se sometía a menores a un patrón de manipulación, amenazas y violencia psicológica.
La investigación sostiene que los miembros de la red buscaban ganarse inicialmente la confianza de las víctimas para después obtener imágenes privadas y utilizarlas como instrumento de chantaje.
A partir de ahí, los menores eran supuestamente presionados para realizar nuevos actos sexuales o cometer autolesiones ante la amenaza de que el material fuera enviado a familiares, amigos o publicado en Internet.
Torturas y autolesiones retransmitidas por Internet
El caso ha causado especial conmoción por la brutalidad de las prácticas investigadas. Los fiscales sostienen que algunas víctimas fueron obligadas a provocarse heridas, realizar actos degradantes o someterse a abusos sexuales frente a una cámara, mientras los participantes en la comunidad observaban o daban instrucciones.
La plataforma Discord habría sido utilizada como principal punto de encuentro de la red. El proceso trata ahora de determinar el grado de responsabilidad del acusado y si ejercía un papel de dirección sobre otros usuarios implicados en las actividades.
Víctimas menores en varios países
La dimensión internacional del caso ha complicado la investigación. Los agentes han identificado menores afectados en distintos países y han tenido que reconstruir conversaciones, archivos digitales y cuentas utilizadas en diferentes plataformas.
Las autoridades consideran que la actividad no se limitó a episodios aislados, sino que respondía a un sistema organizado de coerción sexual y psicológica sobre adolescentes. Por la gravedad de las acusaciones, Rane podría afrontar una pena de cadena perpetua en caso de ser declarado culpable de los delitos más graves.
El caso vuelve a poner el foco sobre las nuevas formas de explotación sexual de menores a través de Internet, donde redes organizadas pueden operar durante meses o años detrás de perfiles anónimos y plataformas de mensajería.
También reabre en Francia el debate sobre el control de extranjeros que acceden al país mediante vías legales, como los visados de estudiante, y posteriormente permanecen durante largos periodos en territorio francés.