Un ciudadano indio de 34 años acusado de violar a dos compañeras de trabajo en situación migratoria vulnerable continuará en libertad bajo control judicial en Francia después de que un error procesal impidiera examinar a tiempo el recurso con el que la Fiscalía pretendía enviarlo a prisión preventiva.
El hombre, empleado desde 2015 en una empresa de restauración de Val-d’Oise, cerca de París, está formalmente investigado por la presunta violación de dos mujeres que trabajaban en la misma compañía.
Según la información publicada por Le Parisien, ambas denunciantes sostienen que el acusado se aprovechó de su situación administrativa precaria para agredirlas sexualmente y después presionarlas con el temor a perder el empleo y sus posibilidades de regularización en Francia.
Pese a la gravedad de las acusaciones, el sospechoso permanecerá fuera de prisión porque el recurso de la Fiscalía no pudo resolverse dentro del plazo legal establecido.
Una trabajadora irregular denunció que utilizó su situación para silenciarla
El caso comenzó el pasado 17 de abril, cuando una empleada de origen esrilanqués y en situación irregular acudió a la Policía. La mujer acusó a un compañero indio de 34 años de haberla violado.
Según su denuncia, el hombre habría utilizado precisamente su vulnerabilidad migratoria como instrumento de presión, confiando en que no acudiría a las autoridades por miedo a perder tanto su trabajo como cualquier posibilidad futura de regularizar su residencia. Poco después apareció una segunda denunciante.
Otra empleada de la misma empresa acusó al hombre de una segunda violación en circunstancias muy similares. Las dos mujeres sostienen que, después de las presuntas agresiones, el acusado habría utilizado su situación irregular para intentar garantizar su silencio.
Detenido en su domicilio de Pontoise
Los investigadores arrestaron al sospechoso a comienzos de julio en su vivienda de Pontoise. El hombre llevaba más de una década trabajando para la empresa, es padre de tres hijos y no tenía antecedentes penales conocidos. Durante su detención negó rotundamente los hechos y aseguró que era víctima de una conspiración urdida por las dos denunciantes.
Pese a su versión, terminó siendo imputado por violación de personas vulnerables. El juez, sin embargo, decidió no decretar prisión preventiva.
Libertad bajo control judicial
El magistrado acordó que el sospechoso quedara en libertad sometido a medidas de control judicial. Entre las restricciones impuestas figura la obligación de residir en Normandía y la prohibición de mantener cualquier tipo de contacto con las dos mujeres que le acusan de violación.
Por tanto, no se trata de una libertad sin condiciones. La Fiscalía consideró, no obstante, que las medidas eran insuficientes y reclamó su ingreso en prisión provisional mientras continuaba la investigación.
El recurso llegó demasiado tarde
La petición del Ministerio Público nunca pudo ser examinada en el fondo. Un fallo procesal dentro de los servicios de la Corte de Apelación de Versalles provocó que el expediente no pudiera tramitarse dentro del plazo legal de 15 días.
Una vez vencido ese periodo, la sala de instrucción no podía entrar a estudiar si correspondía encarcelar preventivamente al acusado. El resultado fue automático: se mantuvo la decisión inicial de dejarlo en libertad bajo control judicial.
Así, un hombre formalmente acusado de dos violaciones y cuya prisión preventiva era solicitada expresamente por la Fiscalía seguirá fuera de la cárcel no porque un tribunal haya rechazado el recurso tras analizar sus argumentos, sino porque el procedimiento se quedó sin margen legal para resolverlo a tiempo.