Alemania vuelve a estremecerse ante un nuevo caso de asesinato cometido por un inmigrante. Un ciudadano iraquí identificado como Ayad A. está acusado de asesinar brutalmente a su esposa Laila A., de 37 años y madre de siete hijos, el pasado 12 de mayo, coincidiendo con el 16.º aniversario de su boda. La noticia recién se conoce a puertas del juicio. El crimen, ocurrido en la localidad de Varel (Baja Sajonia), se investiga como asesinato con alevosía y ensañamiento.
La víctima había denunciado meses antes a su marido por agresiones y estrangulamiento, lo que derivó en una orden de alejamiento. Sin embargo, Ayad violó la restricción y apareció frente a ella en plena calle. Testigos relataron que la discusión fue breve y violenta. Minutos después, el hombre aceleró su vehículo —un Opel Meriva— a 71 km/h en una zona limitada a 30, arrollando a Laila con tal fuerza que su cuerpo impactó contra el parabrisas. Murió en el acto.
Según las investigaciones, el agresor arrastró el cuerpo tras una valla de construcción antes de que llegaran los servicios de emergencia. En el juicio, Ayad se declaró no culpable de asesinato intencional, alegando «cansancio y somnolencia por medicamentos» y asegurando que «se le cayó el teléfono y pisó el acelerador por accidente». La fiscalía considera su versión «inverosímil», y las pruebas apuntan a un ataque premeditado.
Vecinos declararon que «había mucha violencia en el matrimonio» y que en una ocasión la empujó por una ventana. Peor aún, dos días antes del crimen, Ayad amenazó a sus hijos con las palabras: «Mataré a tu madre y a tu hermana mayor«.
La hermana de la víctima, Lamia, se ha trasladado desde Stuttgart para cuidar de los siete niños huérfanos. En declaraciones a Bild, dijo entre lágrimas: «Ninguno de nosotros está bien. Los pequeños lloran todos los días. Es una catástrofe«. El juicio continuará el 4 de noviembre, y el acusado enfrenta cadena perpetua. El caso se suma a una asesinatos cometidos por extranjeros que ha sacudido Alemania y otros países europeos.