Un tribunal de Fráncfort ha condenado a tres años de prisión a Mohammad S., un hombre de 24 años nacido en Siria y considerado apátrida por las autoridades alemanas, por la muerte de dos hermanos gemelos de 23 años y las gravísimas lesiones causadas a un tercer joven, que acabó perdiendo parte de una pierna.
El condenado había consumido óxido nitroso —conocido como gas de la risa— horas antes del accidente y circulaba a una velocidad muy superior a la permitida cuando perdió el control del Toyota Corolla que conducía por la Mainzer Landstrasse de Fráncfort. El tribunal determinó, sin embargo, que ya no se encontraba bajo los efectos de la sustancia en el momento concreto del siniestro, por lo que el consumo no fue considerado causa directa del accidente.
Mohammad S. circulaba al menos a 75 kilómetros por hora en una vía limitada a 50 cuando invadió el carril bici y embistió primero el patinete eléctrico en el que viajaban los gemelos vietnamitas Duy Quang N. y Quang Minh N. Uno de ellos murió en el acto y el otro falleció pocas horas después en el hospital.
Su amigo perdió una pierna
Segundos después, el vehículo alcanzó a otro joven que circulaba en un segundo patinete. El impacto lanzó al hombre de 27 años sobre el capó. Su cabeza atravesó el parabrisas y una de sus piernas quedó enganchada en el vehículo, antes de acabar tendido sobre las vías del tranvía. Permaneció varias semanas en coma y los médicos tuvieron que amputarle la parte inferior de una pierna.
El superviviente continúa sufriendo graves secuelas, entre ellas epilepsia y dolores fantasma, y podría necesitar además un trasplante de hígado. Tras el choque, Mohammad S. continuó conduciendo. Bajo el vehículo había quedado atrapado uno de los patinetes, que produjo una estela de chispas durante más de un kilómetro.
El condenado y sus acompañantes abandonaron posteriormente el automóvil, se deshicieron de las bombonas de óxido nitroso y retiraron la matrícula trasera que todavía permanecía en el coche. Finalmente, después de hablar varias veces con su padre, Mohammad S. regresó al lugar y se entregó a la Policía.
Condenado también por intento de asesinato
El Tribunal Regional de Fráncfort lo declaró culpable de dos homicidios imprudentes, lesiones y tentativa de asesinato. La tentativa de asesinato no se refiere al momento en que atropelló a las víctimas, sino a su comportamiento posterior. Los jueces concluyeron que sabía que había atropellado a personas y que, pese a ello, no pidió asistencia médica ni llamó a emergencias, aceptando así el riesgo de que el tercer joven muriera.
La sala consideró que este comportamiento podía encuadrarse como un intento de asesinato por omisión destinado a ocultar el accidente. El tribunal descartó, en cambio, que la muerte de los gemelos hubiera sido intencionada. Según la sentencia, se trató de un accidente causado por velocidad excesiva y un error al volante, no de un atropello deliberado.
La Fiscalía pedía ocho años de cárcel
La condena finalmente impuesta queda muy lejos de la petición del Ministerio Público. La Fiscalía había solicitado ocho años de prisión, mientras que la defensa pedía una pena máxima de dos años que pudiera quedar suspendida. Finalmente, el tribunal fijó la condena en tres años.
La presidenta del tribunal, Anke Wagner, aseguró que los magistrados habían afrontado una tarea «difícil» y destacó el arrepentimiento mostrado por el acusado durante el juicio.
El propio análisis posterior de la televisión pública alemana reconoció que la decisión ha provocado debate por la diferencia entre las devastadoras consecuencias del accidente y la duración de la pena, aunque explicó que el tribunal debía castigar únicamente la responsabilidad penal que considerase demostrada y no el resultado emocionalmente más impactante del suceso. La madre de los dos hermanos rompió a llorar durante la lectura de la sentencia.
Tendrá que pagar 350.000 euros al superviviente
Además de los tres años de prisión, Mohammad S. deberá abonar 350.000 euros en concepto de indemnización al joven que sobrevivió al atropello y perdió una pierna.
El fallo todavía puede ser recurrido. El caso ha generado una fuerte repercusión en Alemania tanto por la violencia del impacto como por la pena finalmente impuesta: dos jóvenes muertos, un tercero con secuelas permanentes y tres años de prisión para el conductor responsable.