La violencia migratoria vuelve a sacudir Alemania. Este sábado, 6 de septiembre, un somalí de 21 años intentó entrar en el país por el puente Saalbrücke, en Freilassing, sin documentación válida. Durante su detención, no sólo interrumpió constantemente a los agentes y al intérprete mientras se le comunicaban los cargos, sino que en un momento de agresividad trató de morder en el antebrazo a un policía, un ataque que fue frustrado gracias a la rápida intervención de sus compañeros. El individuo fue reducido y esposado.
La investigación reveló que el somalí ya había presentado una solicitud de asilo en Alemania en marzo de 2022, trámite que le permite permanecer en el país, pero no reingresar tras salir. Pese a ello, ha sido interceptado en varias ocasiones. A principios de este año intentó otra entrada ilegal en la jurisdicción de Rosenheim y en julio protagonizó un violento ataque contra la Policía.
Ahora enfrenta cargos por intento de entrada ilegal, resistencia y agresión a la autoridad. La Fiscalía de Traunstein solicitó su ingreso en prisión, y el domingo fue trasladado a un centro penitenciario.
El caso recuerda a otro incidente reciente en Berlín, donde un senegalés mordió a un agente municipal tras negarse a identificarse y pagar una multa por arrojar una colilla. Ambos episodios reflejan un patrón creciente de agresiones contra las fuerzas del orden en Alemania en el marco de la crisis migratoria.