
Un ciudadano iraquí de 28 años ha sido puesto en libertad en Alemania tras disparar en repetidas ocasiones contra un edificio residencial en la ciudad de Aachen, en un nuevo caso que reabre el debate sobre la respuesta judicial ante delitos graves.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 14 de marzo en la calle Perlisker Straße, donde el individuo efectuó varios disparos contra un piso situado en la primera planta. La Policía encontró once casquillos en la escena, y varios proyectiles impactaron contra ventanas y el interior de la vivienda.
Uno de los disparos alcanzó una tubería de gas, lo que obligó a evacuar a doce residentes ante el riesgo de explosión, mientras los servicios de emergencia aseguraban la zona. Afortunadamente, no se registraron heridos.
El sospechoso fue detenido poco después portando una pistola vacía. Según las autoridades, se encontraba bajo los efectos del alcohol y de drogas como anfetaminas. Durante su arresto llegó a proclamarse «combatiente por la libertad en Irán» y posteriormente reconoció haber cometido el ataque.
En un primer momento, la Fiscalía investigó los hechos como un posible delito de intento de homicidio, pero finalmente decidió rebajar los cargos a tenencia ilegal de armas y daños materiales, lo que permitió su puesta en libertad sin orden de prisión.
Las autoridades han confirmado además que el detenido contaba con antecedentes penales, incluyendo delitos de lesiones graves, robo e incluso un caso previo relacionado con intento de homicidio.
Este caso se suma a las crecientes preocupaciones en Alemania sobre delincuencia y seguridad. Datos federales recientes, revelados tras una pregunta parlamentaria del partido AfD, apuntan a que decenas de sospechosos de homicidio en el país carecen de un estatus de residencia estable, lo que intensifica el debate político sobre inmigración y seguridad pública.