Un inmigrante marroquí de tan sólo 16 años ha sido detenido por la policía francesa por haber violado y robado a una anciana de 80 años en Rennes, en el noroeste de Francia. El agresor, presentado como menor extranjero no acompañado (mena) y sin domicilio fijo, fue identificado gracias a análisis de ADN realizados a la víctima y detenido por la Brigada Anti-Criminalidad (BAC). En el momento de su arresto, el joven portaba cocaína.
Los hechos se remontan al 4 de julio de 2026. La víctima, que regresaba a su domicilio tras una velada con su hija, fue abordada en la calle por el adolescente. Este le ofreció acompañarla a casa, propuesta que la octogenaria rechazó de inmediato. Sin embargo, el individuo no desistió e inició una persecución hasta el edificio residencial de la mujer.
Una vez allí, el agresor accedió por la fuerza al hall del inmueble, donde plaqué a la anciana contra un muro. Según las investigaciones, la obligó a un beso forzado antes de violarla y despojarla de sus pertenencias. La víctima, en estado de vulnerabilidad por su avanzada edad, logró alertar a las autoridades, lo que permitió iniciar una investigación por violación de persona vulnerable.
El sospechoso, de origen marroquí y catalogado como menor no acompañado, fue localizado e interceptado el 21 de julio de 2026. Las pruebas de ADN coincidieron con las muestras tomadas de la víctima, confirmando su participación en la agresión. Las autoridades han abierto una investigación formal confiada a la División de Criminalidad Territorial de Rennes.
El joven se encuentra en detención provisional y debía ser presentado ante el fiscal de la República de Rennes el 24 de julio. Este caso ha generado un fuerte impacto mediático en Francia, al tratarse de un nuevo episodio de violencia sexual protagonizado por un mena en una ciudad como Rennes, donde se multiplican las denuncias de agresiones a personas mayores.
La policía continúa investigando el entorno del detenido y posibles antecedentes, mientras la víctima recibe asistencia médica y psicológica. Las autoridades francesas han subrayado la gravedad de los hechos, que combinan persecución, violación y robo en un contexto de inseguridad creciente vinculada a menores extranjeros no acompañados.