«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
más del 50% de los alumnos de primer grado en Viena son musulmanes

Un niño cristiano es insultado como «cerdo» en una escuela de Viena con un 99% de alumnos de origen inmigrante y mayoría musulmana

Foto de archivo de un aula vacía. Europa Press.

La transformación demográfica de Europa ya se siente en las aulas. En Viena, un niño cristiano de primer grado se ha convertido en el único alumno de su religión en su clase… y en objetivo de insultos constantes por parte de sus compañeros, en un centro donde el 99% de los estudiantes tiene origen inmigrante.

Según un reportaje del medio austríaco Profil, el menor es llamado «cerdo» por otros alumnos en un entorno marcado por una fuerte mayoría musulmana. De los 390 estudiantes del centro, 230 son musulmanes —casi el 60%— y sólo cinco no tienen antecedentes migratorios.

El caso no es aislado, sino reflejo de un cambio estructural en el sistema educativo de la capital austríaca. Por primera vez en la historia, más del 50% de los alumnos de primer grado en Viena son musulmanes, mientras que los estudiantes autóctonos y cristianos se han convertido en una minoría en muchos centros.

La presión cultural y religiosa es constante. Durante el Ramadán, alumnos participan en «retos de ayuno» organizados incluso mediante aplicaciones móviles, y algunos se niegan a asistir a clases de natación por temor a incumplir preceptos religiosos.

El centro reúne además una diversidad lingüística extrema, con hasta 32 idiomas distintos. Entre ellos, el turco (81 alumnos), el árabe (67) o el checheno (27), lo que dificulta la integración y el aprendizaje en alemán. De hecho, en Viena más de la mitad de los alumnos de primer grado no domina el idioma oficial.

Los problemas van más allá del idioma. Profesores advierten de un deterioro general del clima escolar, con casos de absentismo, consumo de drogas y detenciones entre jóvenes. «Cada clase necesitaría su propio trabajador social», señala un docente citado en el reportaje.

A ello se suma una fuerte dependencia del Estado: la mitad de los alumnos proviene de familias que viven de ayudas públicas, y dos de cada tres han repetido al menos un curso en primaria.

Las tensiones religiosas se han vuelto cotidianas. Directores de centros han denunciado presiones de padres musulmanes, como el caso de uno que exigió el despido de un profesor homosexual. Aunque se resolvió trasladando al alumno de clase, el problema de fondo persiste.

Mientras tanto, Austria enfrenta un creciente desafío socioeconómico ligado a la inmigración masiva. El desempleo entre los sirios alcanza el 45,4%, y Viena concentra más de la mitad de los inmigrantes desempleados del país, al tiempo que miles de puestos de trabajo poco cualificados permanecen sin cubrir.

+ en
Fondo newsletter