La Justicia alemana ha dado un paso histórico al avalar la deportación de ciudadanos sirios, al considerar que las condiciones en el país árabe ya no justifican el asilo. El Tribunal Administrativo de Düsseldorf rechazó los recursos de un padre e hijo originarios de Siria —un cocinero de 46 años y su hijo de 26— que intentaban evitar su expulsión.
«La decisión es definitiva», confirmó la oficina de prensa del tribunal. Ambos habían solicitado asilo en Alemania y Austria, pero sus peticiones fueron rechazadas por las autoridades migratorias, que emitieron órdenes de deportación.
En su fallo, los magistrados sostienen que regresar a Siria «no representa una amenaza seria para la vida ni la integridad física» de los demandantes. En las regiones de Damasco y Latakia, donde residen sus familias, «el nivel de violencia arbitraria no es tan alto como para suponer un peligro individual grave simplemente por estar presentes allí», señala la sentencia. El tribunal añadió que la situación de seguridad en Siria «no se ha deteriorado durante 2025» y que los brotes de violencia son «aislados y limitados».
La resolución contradice las declaraciones del ministro de Exteriores, Johann Wadephul (CDU), quien había afirmado que los retornos violaban la «dignidad humana» de los inmigrantes y que las condiciones en Siria eran «peores que en Alemania en 1945».
El fallo de Düsseldorf se suma a una serie de decisiones judiciales que marcan un cambio de tendencia en Alemania. En los últimos meses, tribunales de Colonia, Karlsruhe y Münster han coincidido en que «no todo ciudadano sirio tiene derecho automático a asilo» y que el país árabe muestra una mejora relativa de estabilidad, al menos en zonas controladas por el régimen de Damasco.
El debate coincide con el aumento de la preocupación pública por la criminalidad vinculada a extranjeros. Según cifras recientes del Gobierno, al menos 130 extranjeros están siendo investigados por delitos de asesinato o homicidio, de los cuales 34 viven ilegalmente en el país. Estos datos han reforzado el respaldo popular a medidas más duras en materia migratoria, incluida la repatriación de solicitantes rechazados.
Durante más de una década, los tribunales alemanes habían bloqueado cualquier intento de deportación a Siria alegando un «riesgo generalizado de persecución». Pero el fallo de Düsseldorf marca un precedente: el reconocimiento de que, al menos en algunas regiones, el nivel de violencia ya no justifica el estatus de refugiado.