Un nuevo informe del Ministerio del Interior de Alemania revela que al menos 130 ciudadanos extranjeros son sospechosos de haber cometido asesinatos o homicidios en el país, entre ellos 34 inmigrantes ilegales, según la respuesta oficial a una interpelación parlamentaria presentada por el diputado de AfD Sebastian Münzenmaier.
Las cifras detallan 32 casos de asesinato, 94 de homicidio intencionado y cuatro de homicidio por negligencia. De los implicados, 96 cuentan con permisos de residencia temporales (Duldung) y 34 carecen por completo de estatus legal, lo que confirma —según Münzenmaier— el fracaso de las políticas de asilo y deportación.
El desequilibrio entre población extranjera y criminalidad es cada vez más alarmante. En 2024, 3.895 personas fueron sospechosas de delitos contra la vida, de las cuales 1.490 eran extranjeras, es decir, casi el 40% del total, pese a que los inmigrantes representan sólo el 15% de la población alemana.
Los datos judiciales de 2023 confirman esta tendencia: 682 personas fueron condenadas por crímenes contra la vida, entre ellas 265 extranjeros. Münzenmaier denunció que las autoridades mantienen en territorio alemán a miles de delincuentes que deberían haber sido deportados, y exigió una campaña masiva de expulsiones, incluso hacia países considerados de alto riesgo como Siria y Afganistán.
El Ministerio del Interior ha comenzado a elaborar planes específicos para la expulsión de delincuentes sirios, en un contexto donde la presión social crece y los alemanes exigen recuperar el control de las fronteras y garantizar la seguridad interna ante el aumento de los delitos cometidos por inmigrantes.