Nick Cave cantó en Madrid hace unas semanas; un concierto bien valorado. No me gusta mucho Nick Cave, aunque le tengo gran simpatía desde que me enteré de que había perdido a dos de sus hijos. Esto le ha convertido en un ser muy humano y espiritual, y algo de esto se percibe no sólo en su música, también en un consultorio que mantiene abierto con sus fans.
Allí, hace unos meses, contó que él y su mujer tienen una regla consistente en seguir la expresión hebrea «lashon hara», algo así como «mala lengua», una ley judía que prohíbe hablar mal de alguien, incluso si lo que se dice es verdad. Cuando ella está a punto de criticar a alguien, él avisa «cariño, lashon hara». Bien es verdad que esto lo contó e inmediatamente se permitió una excepción mandando a paseo a un impertinente (propalestino) que le había escrito.
Cave no es judío, pero observa esa regla que considera que hablar mal de alguien daña al que habla, al que escucha y al objeto de la habladuría.
Es algo a considerar. No emitir juicios negativos, ni siquiera verdaderos, sobre alguien. ¿Qué energía acumulativa debe producir pasado el tiempo?
Con todo el respeto para Nick Cave y su esposa y para la milenaria sabiduría judía, el lashon hara ha de ser malo para la salud. En pareja, especialmente, es necesario tener un espacio para el chisme. Una pareja puede no tener sexo, pero ¿no tener alguien a quien criticar un poco? Hay en la pequeña maledicencia entre dos un punto de igualdad de pareceres, de secreto y confianza, de diversión… ¿No es eso, en parte, la base de un matrimonio? La pareja que critica unida se mantiene unida. Las cosas pueden estar mal, pero por eso, ¿no une sentarse ante un enemigo común?
El Hola!, el chismorreo, el Diez Minutos, los amigos comunes, la familia, ay, si se sabe recoger el guante; ese vecino gilipollas que todos tenemos…
Seguir el lashon hara sería la abstinencia total de una voluptuosidad de la vida en común. Recordamos siempre de alguien el brillo de los ojos, lo guapa que se pone cuando se agarra al cojín y empieza: «yo no es por criticar, pero…».