
En Alemania, el caso de Halid S., ciudadano germano-turco de 23 años, ha reabierto el debate sobre la reincidencia violenta y la eficacia del sistema penal. Condenado en 2019 por matar de un puñetazo a un hombre en la plaza Königsplatz de Augsburgo, vuelve ahora a sentarse en el banquillo apenas unos meses después de haber salido de prisión.
El acusado cumplió una pena de cuatro años y medio en un centro juvenil tras provocar la muerte de un padre de familia durante una discusión que terminó con una hemorragia cerebral mortal. Ahora comparece junto a otros cuatro hombres por una agresión presuntamente motivada por odio contra una pareja homosexual en la misma ciudad bávara.
Según la Fiscalía de Múnich, los hechos se produjeron tras una noche de consumo de alcohol y cocaína en la calle Maximilianstraße. El grupo se cruzó con la pareja en un cajero automático y, de acuerdo con la acusación, los habría atacado tras dirigirles insultos de carácter sexual. Cuatro de los cinco acusados están señalados por golpear y patear a las víctimas incluso cuando ya se encontraban en el suelo.
Testigos describieron una agresión especialmente violenta, con patadas dirigidas a la cabeza y el torso de los hombres indefensos.
Durante la apertura del juicio ante el Tribunal Regional de Augsburgo, Halid S. compareció esposado y, a través de su abogado, expresó arrepentimiento parcial. Admitió haber propinado golpes, aunque negó haber pateado en la cabeza a las víctimas. También aseguró haber abandonado el consumo de alcohol y drogas y mostró disposición a indemnizar a los afectados.
El proceso judicial se prolongará durante once sesiones y los cinco acusados, de entre 23 y 25 años, afrontan cargos por lesiones graves, amenazas e insultos con agravante de delito de odio.