«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Italia, símbolo de las contradicciones migratorias

Una exdirigente de una ONG proinmigración en Italia se casa con un traficante libio condenado por la muerte de 49 inmigrantes

Alaa Faraj y Alessandra Sciurba. Redes Sociales.

Italia vuelve a situarse en el centro del debate europeo sobre inmigración tras conocerse que Alessandra Sciurba, ex presidenta de la ONG proinmigración Mediterranea Saving Humans, prepara su boda con Alaa Faraj, un traficante libio condenado por la muerte de 49 personas en una tragedia migratoria.

Faraj, de 31 años, fue condenado a 30 años de prisión por homicidio múltiple y favorecimiento de la inmigración ilegal tras ser identificado como uno de los responsables de un naufragio ocurrido en agosto de 2015 en el Mediterráneo. En aquel episodio murieron 49 inmigrantes.

Pese a la gravedad de los hechos, el condenado ha cumplido apenas una década en prisión. En diciembre de 2025 recibió un indulto parcial por parte del presidente italiano, Sergio Mattarella, lo que redujo su condena en más de once años. Actualmente le restan alrededor de nueve años de prisión, aunque futuras reducciones podrían acortar aún más su estancia en la cárcel.

La relación entre Sciurba y Faraj comenzó en el interior de la prisión de Ucciardone, en Palermo, durante un taller educativo impulsado por la propia activista. A partir de ese momento, Sciurba se convirtió en una de las principales defensoras públicas del condenado, llegando a difundir su versión de los hechos.

Fruto de esta relación, ambos colaboraron en la publicación de un libro basado en cartas escritas por Faraj desde prisión, que incluso ha sido reconocido en el ámbito literario italiano. El enlace, previsto para el próximo mes de junio, tendrá además un marcado carácter simbólico. Según medios italianos, será una ceremonia interreligiosa en la que participarán autoridades islámicas y católicas en Palermo.

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