Malestar interno en Bruselas
Una investigación destapa presiones laborales, gritos y cientos de avisos por acoso en la Comisión Europea
Una investigación destapa presiones laborales, gritos y cientos de avisos por acoso en la Comisión Europea
Edificio de la Comisión Europea. Europa Press.
Por LGI
13 de agosto de 2026

Una investigación sobre las condiciones laborales dentro de la Comisión Europea ha sacado a la luz testimonios de funcionarios que denuncian presiones excesivas, agotamiento, malas prácticas de gestión, gritos de superiores y temor a presentar quejas, además de cientos de comunicaciones relacionadas con posibles casos de acoso.

El trabajo, publicado por Politico y recogido por Brussels Signal, se basa en entrevistas con alrededor de una docena de trabajadores y exempleados de la Comisión de distintas edades, nacionalidades, puestos y trayectorias profesionales.

Los testimonios dibujan una realidad muy desigual dentro del Ejecutivo comunitario. Mientras algunos funcionarios describen equipos con un ambiente profesional y colaborativo, otros hablan de departamentos marcados por una fuerte presión, problemas de liderazgo y miedo a las consecuencias profesionales de enfrentarse a sus superiores.

La mayoría de las fuentes no aparecen identificadas ni por su nombre ni por la Dirección General en la que trabajan, y las acusaciones recogidas no constituyen conclusiones formalmente acreditadas. Sin embargo, sus relatos apuntan a fuertes diferencias en las condiciones laborales dependiendo del departamento, del responsable directo y del comisario europeo al que esté adscrito cada trabajador.

Entre los episodios relatados figuran superiores que gritaban a sus empleados. Uno de los funcionarios entrevistados llegó a asegurar que un jefe le había agredido físicamente durante una discusión en un bar próximo al Berlaymont, sede principal de la Comisión Europea en Bruselas.

Otros trabajadores afirmaron sentirse incapaces de cuestionar las decisiones de sus responsables o recurrir a los procedimientos internos de denuncia por temor a posibles represalias laborales y por sus dudas sobre la eficacia de los mecanismos existentes.

960 comunicaciones relacionadas con posibles casos de acoso

Uno de los datos más destacados afecta al sistema interno de prevención del acoso. Desde septiembre de 2024, el consejero confidencial jefe de la Comisión ha recibido 960 comunicaciones relacionadas con situaciones de posible acoso, según confirmó un portavoz de la propia institución.

Las comunicaciones proceden tanto de trabajadores que aseguran sentirse acosados como de personas señaladas como presuntos acosadores, testigos, responsables de equipos y miembros de Recursos Humanos. La cifra, por tanto, no equivale a 960 casos de acoso confirmados, ya que engloba diferentes tipos de consultas y denuncias dentro del mecanismo interno de asesoramiento.

Este cargo de consejero confidencial jefe es relativamente reciente. Fue establecido después de una decisión de la Comisión adoptada en diciembre de 2023 para reformar las normas destinadas a prevenir el acoso psicológico y sexual dentro de la institución.

Además, alrededor de 2.400 responsables de la Comisión han recibido formación específica sobre la política contra el acoso. La institución contaba a comienzos de 2026 con más de 33.000 empleados, entre funcionarios, trabajadores temporales y contratados, asesores especiales y otras categorías laborales.

Burocracia y problemas de coordinación

Los funcionarios entrevistados también señalan a la propia estructura burocrática de Bruselas como una fuente recurrente de frustración. Según los testimonios, existen problemas de comunicación entre los gabinetes de los comisarios y las distintas Direcciones Generales de la Comisión, lo que obliga a los empleados a invertir grandes cantidades de tiempo en perseguir autorizaciones, solicitar información o esperar respuestas de otros departamentos.

La experiencia laboral puede cambiar radicalmente, aseguran, en función del comisario para el que se trabaje, del gabinete al que se pertenezca y del estilo de dirección de cada equipo. Estas diferencias afectan tanto a la carga de trabajo como a la comunicación interna y al grado de apoyo recibido por los empleados.

Trabajadores denunciaron «feudalismo» en el Berlaymont

La polémica sobre las condiciones laborales se suma a un incidente registrado este verano en la sede de la Comisión. El pasado 26 de junio, los empleados que trabajaban entre las plantas primera y séptima del Berlaymont recibieron un aviso de que el sistema de refrigeración permanecería apagado durante el resto de la jornada debido a las condiciones meteorológicas extremas.

El edificio tiene 13 plantas y alberga a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a los 26 comisarios y a alrededor de 3.000 empleados. Von der Leyen trabaja en la planta 13 y la mayoría de los comisarios se encuentran desde la octava planta hacia arriba. En esas zonas, según la investigación, el sistema de refrigeración continuó funcionando.

La decisión provocó el enfado de algunos trabajadores de las plantas inferiores. Uno de ellos calificó la situación de «feudalismo», mientras que otro la definió como «una vergüenza». Incluso un empleado situado en la octava planta afirmó que la temperatura había alcanzado los 25,7 grados pese a disponer de aire acondicionado.

La política laboral de la Comisión se encuentra dentro de las competencias del comisario de Presupuestos, Lucha contra el Fraude y Administración Pública, Piotr Serafin, a quien Von der Leyen encargó convertir la institución en un lugar de trabajo «verdaderamente inclusivo y sostenible» y modernizar sus procedimientos de Recursos Humanos.

Noticias de España