
Bélgica se está convirtiendo en un narcoestado. Así lo ha denunciado una juez de instrucción de Amberes, epicentro del tráfico europeo de cocaína, en una carta abierta publicada en el portal oficial del sistema judicial del país. En el texto, la magistrada —cuya identidad se mantiene en reserva por motivos de seguridad— advierte de que el poder de las mafias «ha alcanzado un nivel que compite con la policía y la justicia«.
La jueza describe una «economía paralela de miles de millones» basada en el contrabando de cocaína y la corrupción, que «está impregnando nuestras instituciones desde sus cimientos«. El puerto de Amberes, principal puerta de entrada de la droga, es controlado por bandas albanesas y cárteles internacionales, que operan con la complicidad de empleados portuarios, sobornados o amenazados para desviar contenedores.
Según la carta, un trabajador corrupto puede ganar 100.000 euros en diez minutos, mientras la violencia se multiplica: ejecuciones, secuestros y ajustes de cuentas se organizan incluso a través de redes sociales como Snapchat, por apenas unos cientos de euros.
La magistrada denuncia también el abandono institucional de los funcionarios judiciales: «Muchos compañeros viven bajo protección policial o en casas seguras durante meses, sin ayuda ni compensación del Estado. Yo misma estuve escondida cuatro meses», confiesa.
Sólo en Bruselas se registraron 92 tiroteos en 2024, con nueve muertos y casi cincuenta heridos, según datos policiales. La jueza advierte que algunos fiscales temen cometer «errores procesales voluntarios» para evitar represalias, y se pregunta si Bélgica «ha empezado ya a transformarse en un narcoestado«.
El diagnóstico coincide con el del comisario nacional antidrogas, que también ha alertado del avance del crimen organizado. La ministra de Justicia, Annelies Verlinden, reconoció ante la cadena pública VRT la gravedad de la situación y anunció nuevas medidas de seguridad para jueces y fiscales, aunque admitió que el Estado «ha perdido terreno» frente a las redes criminales que dominan el tráfico de cocaína en Europa.