
Una joven austríaca de 25 años fue agredida en el metro de Viena por una mujer negra que, según la víctima, la atacó sin motivo aparente mientras le gritaba insultos xenófobos.
Los hechos ocurrieron en la línea U6, a la altura de Meidling, una de las zonas más transitadas de la capital austríaca. La víctima relató al medio Heute que nunca antes había vivido una situación semejante y que el episodio la ha dejado profundamente afectada.
«Algo así no me había ocurrido nunca en la vida», afirmó la joven, que aseguró haber tenido que pedir la baja laboral tras la agresión.
Según su testimonio, el incidente comenzó dentro del vagón. La joven hablaba con su novio cuando, al salir del tren, una desconocida le tocó el hombro. «No he visto a esa persona en mi vida», explicó.
La agresora habría acusado a la joven austríaca de haberse reído de ella. La víctima lo negó y continuó su camino hacia las escaleras mecánicas, donde comenzó la agresión, registrada parcialmente en vídeo.
En las imágenes difundidas por medios austríacos se observa cómo la mujer la acosa en la parte superior de las escaleras. Según la víctima, la agresora le tiró del pelo y la insultó llamándola «austríaca de mierda» y «zorra».
La joven denunció además la pasividad de la mayoría de los presentes. Asegura que hasta 40 personas pudieron presenciar la escena sin intervenir. Sólo un hombre, que llevaba un monopatín, se enfrentó a la agresora y le exigió que se apartara.
«Unas 40 personas se dieron cuenta de lo que estaba pasando», señaló la víctima, que agradeció la intervención del único testigo que decidió ayudarla antes de que la situación pudiera agravarse. La Policía ha abierto una investigación para identificar a la autora de la agresión. Por el momento, las autoridades no han informado de la identidad de la sospechosa.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la inseguridad en el transporte público europeo y el aumento de agresiones en espacios cotidianos como estaciones, vagones y andenes. También evidencia una realidad incómoda: la violencia xenófoba no siempre encaja en el relato oficial del multiculturalismo, pero sus víctimas merecen la misma protección y la misma atención pública.