La prisión de Fontcalent, en Alicante, ha registrado tres incidentes violentos entre internos ocurridos en distintos departamentos del centro, unos hechos que se saldaron con el aislamiento de siete reclusos, según publica el diario Información.
El sindicato de trabajadores penitenciarios TAMPM (‘Tu abandono me puede matar’) atribuye directamente a la elevada saturación que, según denuncia, sufre el establecimiento penitenciario.
En un comunicado, la organización sindical sostiene que la prisión soporta una ocupación cercana al 200%, una situación que considera el principal factor detrás del incremento de la conflictividad. A su juicio, la sobreocupación genera un clima de tensión permanente que favorece enfrentamientos entre internos y aumenta el riesgo de agresiones tanto para la población reclusa como para los funcionarios.
El sindicato asegura que la masificación vulnera además las recomendaciones del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, al entender que las actuales condiciones de habitabilidad, seguridad y control resultan incompatibles con el nivel de ocupación existente en el centro penitenciario alicantino. Asimismo, recuerda que el Defensor del Pueblo ha admitido a trámite una queja presentada por la organización sobre la gestión de la prisión y los efectos de la saturación.
Según la información facilitada por TAMPM, el primer incidente tuvo lugar durante la mañana en el módulo destinado a internos multirreincidentes e inadaptados al régimen ordinario. Allí se produjo una pelea entre dos grupos de presos que obligó a la rápida intervención de los funcionarios para separar a los implicados y restablecer el orden.
Posteriormente, una segunda pelea se produjo en el patio de otro departamento. El enfrentamiento se habría originado por un conflicto relacionado con un turno de espera habitual dentro de un módulo que, según el sindicato, recibe diariamente a 34 internos procedentes de otra dependencia en calidad de «paseantes», una práctica cuya regulación cuestiona la organización. Como consecuencia del altercado, dos internos fueron trasladados a la enfermería para ser valorados.
Durante esa misma jornada una interna también agredió a otra reclusa en un tercer incidente, lo que motivó el aislamiento de la presunta agresora como medida de seguridad.
Para TAMPM, los tres sucesos registrados en diferentes departamentos responden a un mismo problema estructural: la saturación del centro penitenciario. El sindicato sostiene que esta circunstancia dificulta la aplicación de los protocolos de seguridad, obliga a improvisar la gestión diaria y eleva el riesgo para unos trabajadores que, asegura, desarrollan su labor con recursos insuficientes.
Ante esta situación, la organización reclama reforzar de inmediato la plantilla de funcionarios, reducir la población reclusa, eliminar la figura de los «paseantes» e implantar protocolos de seguridad adaptados a la realidad del centro.
Además, los representantes sindicales solicitan modernizar las infraestructuras, incrementar la dotación de equipos de protección individual, garantizar una presencia estable de personal sanitario y reabrir el módulo de aislamiento.