Fraude al sistema social en Europa
Una mujer turca finge una enfermedad grave para cobrar 150.000 euros en ayudas en Austria y es descubierta paseando con normalidad
Una mujer turca finge una enfermedad grave para cobrar 150.000 euros en ayudas en Austria y es descubierta paseando con normalidad
Mujeres sujetando la bandera de Turquía en Estambul. Europa Press.
Por LGI
21 de abril de 2026

Un nuevo caso de fraude al sistema de bienestar vuelve a sacudir Austria. Una mujer de origen turco ha sido investigada tras haber cobrado durante años ayudas públicas destinadas a personas con dependencia severa, pese a que fue sorprendida caminando con total normalidad en el aeropuerto de Viena tras regresar de vacaciones.

Los hechos salieron a la luz en el aeropuerto de Schwechat, donde agentes de la policía criminal observaron que la mujer —que oficialmente estaba catalogada con el máximo nivel de dependencia— no presentaba ningún tipo de limitación física, ni utilizaba ayudas para desplazarse, ni mostraba signos de enfermedad.

La sospecha dio paso a una investigación médica que confirmó lo evidente: la beneficiaria se encontraba en perfecto estado de salud. Como consecuencia, las autoridades procedieron a cancelar de inmediato las prestaciones.

La mujer había estado recibiendo una ayuda mensual de más de 1.600 euros correspondiente al nivel más alto de dependencia, reservado para personas que requieren cuidados intensivos permanentes. Según las estimaciones oficiales, habría percibido de forma fraudulenta hasta 150.000 euros.

El caso no es aislado. Las autoridades austríacas llevan años alertando de un aumento sostenido del fraude en las prestaciones sociales, especialmente en ciudades como Viena. Según datos oficiales, alrededor del 70% de los casos de fraude en ayudas sociales están vinculados a ciudadanos extranjeros, una cifra que ha intensificado el debate político en el país.

Los investigadores señalan además que existen múltiples formas de fraude, desde falsas incapacidades hasta registros ficticios de domicilio para maximizar prestaciones. En algunos casos recientes, incluso se han detectado beneficiarios con patrimonio oculto en el extranjero mientras percibían ayudas públicas.

El impacto económico es significativo. La unidad especializada en fraude social ha cuantificado en más de 150 millones de euros el daño acumulado detectado en los últimos años, en paralelo a un fuerte incremento de las investigaciones.

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