
Una estudiante musulmana ha provocado una fuerte polémica en Reino Unido después de lanzar una amenaza contra el activista islamcrítico Tommy Robinson durante un debate celebrado en la Oxford Union, uno de los clubes de debate más prestigiosos del mundo.
La intervención tuvo lugar durante una discusión sobre la relación de Occidente con el islam y sobre si las sociedades occidentales deben mantener una posición de desconfianza ante su expansión política y cultural. Robinson, uno de los activistas más conocidos de la derecha británica y fundador de la English Defence League, participaba como defensor de la tesis crítica con el islam.
Frente a él intervino la estudiante Aisha Khan-Aziz, que se opuso a esa posición y acusó a Occidente de racismo en su trato hacia los musulmanes.
Durante su intervención, Khan-Aziz se dirigió directamente a Robinson, al que llamó por su nombre civil, Stephen Christopher Yaxley-Lennon. La estudiante le recordó que fuera del edificio había una multitud protestando contra su presencia y afirmó que, sin la «generosidad» de una presidenta musulmana-palestina y de un comité ejecutivo mayoritariamente surasiático, Robinson estaría «cooked».
La expresión inglesa puede traducirse en este contexto como «acabado», «sentenciado» o «liquidado». Buena parte del público reaccionó con risas y aplausos. La escena se ha hecho viral en redes sociales después de que la Oxford Union publicara la grabación del debate, celebrado a mediados de junio.
La frase ha sido interpretada por numerosos usuarios y comentaristas como una amenaza indirecta contra Robinson. La periodista Libby Emmons señaló en X que Khan-Aziz estaba sugiriendo que la multitud reunida fuera del edificio habría podido matarlo si no existiera un dispositivo de seguridad. Otros, sin embargo, han defendido a la estudiante y sostienen que sus palabras eran una respuesta política firme frente a lo que consideran discursos de extrema derecha.
El escritor Mohammed Hijab afirmó que lo que más irrita a la derecha radical es ver a «una mujer musulmana inteligente» que rechaza el papel de víctima y se levanta para responder. La controversia, en cualquier caso, no se limita al contenido del debate.
Lo más significativo fue la reacción de una parte del público: una advertencia sobre la posible violencia de una multitud exterior fue recibida con aplausos dentro de una institución que presume de ser una de las grandes casas de la libertad de expresión occidental.
Según la BBC, alrededor de 200 manifestantes se concentraron frente al edificio para protestar contra la participación de Robinson y contra el propio tema de la discusión. Los costes policiales necesarios para permitir su intervención ascendieron a unas 100.000 libras.
La presión fue tal que el debate sobre el islam tuvo que ser aplazado previamente por motivos de seguridad, después de que la presencia de Robinson provocara una fuerte reacción pública.
La Oxford Union se define a sí misma como «la última fortaleza de la libertad de expresión en el mundo occidental», citando al antiguo primer ministro británico Harold Macmillan.
Sin embargo, el episodio ha reabierto el debate sobre si esa libertad sigue siendo real cuando determinados oradores sólo pueden intervenir rodeados de un despliegue policial extraordinario y bajo presión de protestas masivas.
Como es tradición en la Oxford Union, el debate se decidió mediante votación. La posición favorable al islam, defendida por Khan-Aziz y otros ponentes, se impuso por 33 votos a 30 entre los miembros y por 57 votos a 51 en el conjunto de la sala.
El resultado fue ajustado, pero suficiente para dar la victoria a quienes rechazaban la tesis de que Occidente deba mirar con recelo al islam. La votación, sin embargo, quedó eclipsada por la frase dirigida a Robinson y por el ambiente de presión que rodeó la sesión.