Los miles de inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta el pasado 30 y 31 de julio han desarrollado distintas vías para obtener dinero, alimentos, alojamiento y otros productos mientras permanecen en la ciudad autónoma. Según fuentes policiales citadas por OkDiario, una parte recibe ayuda económica y material de familias y conocidos, tanto directamente como mediante compañías dedicadas a las transferencias de dinero.
Una de las vías de apoyo señaladas por el citado periódico procede de trabajadores transfronterizos marroquíes autorizados a entrar habitualmente en Ceuta. Estos contactos entregarían a algunos de los inmigrantes comida, efectivo e incluso dispositivos electrónicos. «Los vemos desempaquetando los teléfonos que les traen o que compran con el dinero que les suministran», asegura una fuente policial consultada por el medio.
Las cantidades disponibles en determinados casos también han tenido consecuencias en el mercado inmobiliario ceutí. Algunas familias han acudido a agencias buscando viviendas y ofreciendo cantidades superiores a las habituales. El agente inmobiliario Suresh Dhanwani aseguró recientemente que había recibido decenas de peticiones y que algunos interesados llegaban a ofrecer 1.500 euros mensuales por apartamentos de unos 50 metros cuadrados.
Junto al mercado convencional han aparecido fórmulas clandestinas de alojamiento. Una reciente operación de la Policía Nacional terminó con dos detenidos por ofrecer garajes, trasteros y otros espacios no habitables por cantidades que alcanzaban los 900 euros al mes. La investigación policial también detectó ofertas para trasladar clandestinamente a inmigrantes hasta la Península a cambio de unos 6.000 euros.
El dinero enviado desde Marruecos resulta clave en algunos de estos casos. Una de las investigaciones sobre los denominados pisos patera constató que algunos alojados recibían de sus familias las cantidades necesarias para pagar por dormir en espacios precarios. En determinadas infraviviendas llegaron a concentrarse decenas de personas en condiciones de hacinamiento.
Al mismo tiempo, alrededor de los asentamientos improvisados ha surgido una pequeña economía informal de subsistencia. Según la información publicada por OkDiario, se comercializan alimentos, ropa usada y diferentes artículos adquiridos en Ceuta o procedentes de Marruecos. Los ingresos obtenidos permiten a algunos de quienes permanecen fuera de los recursos de acogida afrontar sus gastos cotidianos.
La situación afecta todavía a miles de personas. Grande-Marlaska cifró esta semana en entre 3.000 y 3.500 los inmigrantes que continúan en las calles de Ceuta, mientras el Gobierno prepara nuevos espacios de acogida y mantiene los procedimientos de identificación y eventual retorno de quienes no tengan derecho a permanecer en España.