El 14% de los alemanes contempla emigrar de Alemania durante los próximos cinco años, según un nuevo sondeo del instituto demoscópico INSA que refleja un profundo malestar especialmente acusado entre las generaciones más jóvenes.
Frente a ese porcentaje, el 68% asegura que no tiene intención de abandonar el país, mientras el resto de los encuestados no se posiciona de manera clara.
Las diferencias generacionales son, sin embargo, enormes. Entre los alemanes de 18 a 29 años, un 24% afirma que pretende marcharse, mientras que el porcentaje alcanza su máximo entre quienes tienen entre 30 y 39 años: un 27%, más de uno de cada cuatro.
A partir de los 40 años, la voluntad de emigrar disminuye progresivamente. La cifra cae al 15% entre los ciudadanos de 40 a 49 años, al 12% entre los de 50 a 59, al 8% entre los de 60 a 69 y a sólo el 4% entre los mayores de 70. El resultado vuelve a poner sobre la mesa el creciente desencanto de una parte de las generaciones jóvenes con las perspectivas de futuro en Alemania.
Otros estudios publicados este mismo año ya habían mostrado una tendencia similar. Una encuesta juvenil difundida en primavera indicaba que el 21% de los alemanes de entre 14 y 29 años pensaba concretamente en marcharse al extranjero, mientras un 41% podía imaginarse haciéndolo. Entre los motivos señalados aparecían el coste de la vida, las perspectivas laborales, la presión fiscal y el deterioro de las expectativas económicas.
El sondeo de INSA muestra también importantes diferencias en función de las preferencias políticas. Alrededor de uno de cada cinco votantes de Alternativa para Alemania (AfD) contempla abandonar el país durante los próximos cinco años, el porcentaje más elevado entre los electores de los distintos partidos.
Tras ellos aparecen los simpatizantes de Die Linke, con un 18%, y los de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), con un 15%. En el extremo contrario se encuentran los votantes de la CDU/CSU. El 80% asegura que pretende permanecer en Alemania. Entre los electores del Partido Liberal (FDP), el porcentaje alcanza el 78%, y entre los de Los Verdes, el 77%.
El dato entre los simpatizantes de AfD resulta especialmente significativo en un momento en que la formación soberanista continúa creciendo en los sondeos y capitalizando parte del descontento con la situación económica, la inmigración y el rumbo político del país.
La misma encuesta coloca a AfD como el partido más votado de Alemania si se celebraran ahora elecciones federales, con un 28% de intención de voto. La CDU/CSU del canciller Friedrich Merz queda siete puntos por detrás, con un 21%, mientras Los Verdes alcanzarían el 13,5%.
El Partido Socialdemócrata (SPD), socio de Gobierno de los democristianos, cae hasta el 12%, prácticamente empatado con Die Linke, que se sitúa en el 11%. El FDP alcanzaría el 5%, justo el umbral necesario para regresar al Bundestag, mientras el BSW se quedaría fuera con un 4%.
Los datos confirman la fuerte transformación que atraviesa el panorama político alemán. Encuestas anteriores realizadas durante 2026 ya habían situado a AfD por delante de los democristianos, aunque los porcentajes varían según el instituto y, como ocurre con todos los sondeos, reflejan únicamente una fotografía del momento y no una previsión del resultado electoral.
INSA preguntó también a los ciudadanos a quién elegirían canciller si pudieran escoger directamente entre Alice Weidel, colíder de AfD, y Friedrich Merz. El resultado supone otro duro golpe para el actual jefe del Gobierno.
Weidel obtendría un 29% de apoyo, frente a sólo un 17% para Merz. La dirigente de AfD logra además movilizar mucho mejor a sus propios votantes: el 86% de los simpatizantes del partido respaldaría a Weidel, mientras únicamente el 48% de los votantes de CDU/CSU escogería a Merz.