
El líder del Partido por la Libertad (PVV) holandés, Geert Wilders, ha lanzado una advertencia contundente sobre el rumbo que está tomando Europa en materia de inmigración. En un artículo publicado en Breitbart, el político neerlandés señala que el continente se encuentra al borde de un punto de inflexión demográfico y cultural, y que las elecciones generales de octubre en los Países Bajos podrían marcar la última oportunidad para revertir esta deriva.
Wilders no se ha limitado a alertar sobre la situación: ha recordado que incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó personalmente su preocupación por el futuro de Europa durante un encuentro mantenido en La Haya. «Esta inmigración está matando a Europa», afirmó el presidente en Escocia, según recuerda el artículo.
El líder del PVV ha sido claro al advertir de que, si no se toman medidas urgentes, Europa corre el riesgo de transformarse en «Eurafrica o Eurabia». Y ha denunciado que su partido abandonó la coalición de gobierno holandesa el pasado mes de junio ante la negativa del resto de formaciones a aplicar un endurecimiento real de la política migratoria.
Wilders ha subrayado que, aunque los neerlandeses son un pueblo naturalmente hospitalario, muchos de los que llegan al país no son refugiados reales, sino inmigrantes ilegales procedentes de países seguros como Alemania o Bélgica. Y ha apuntado directamente a «jueces activistas, funcionarios ingenuos y políticos de izquierda» como los principales responsables del bloqueo sistemático a las políticas de control fronterizo.
Según cifras proporcionadas por el PVV, más de diez millones de solicitantes de asilo, junto con millones de ilegales, han entrado en Europa desde 2015. En el caso concreto de los Países Bajos, cada solicitante de asilo cuesta al contribuyente unos 800.000 euros a lo largo de su vida.
La islamización también preocupa a Wilders, que advierte de que la población musulmana en Europa podría triplicarse para el año 2050. Según señala, un número significativo de musulmanes en el continente considera que la sharía debería prevalecer sobre la legislación secular, lo que demuestra, a su juicio, el fracaso del proceso de integración.
Wilders, que vive bajo protección policial permanente desde hace veinte años por las amenazas recibidas debido a sus críticas al islam, alerta sobre la creciente frustración de los europeos ante la violencia, el antisemitismo y la inseguridad en sus calles.
En junio, el PVV presentó un paquete de medidas contundentes para frenar el efecto llamada: control fronterizo militarizado, suspensión de la reunificación familiar, deportación inmediata de inmigrantes delincuentes y prohibición de albergues para hombres solteros. Sin embargo, el Gobierno holandés rechazó estas propuestas.